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sábado, 29 de marzo de 2025

Chistes en serio

En El chiste y su relación con el inconsciente (1905) Sigmund Freud hace un estudio psicoanalítico sobre el chiste y su conexión con los procesos inconscientes de la mente, argumentando que el chiste, al igual que los sueños y los actos fallidos, es un medio de expresión del inconsciente.  Además, distingue entre el chiste inocente (que es un mero juego de palabras) y el chiste tendencioso (con contenido sexual, agresivo o socialmente transgresor), destacando que este último sirve para liberar tensiones reprimidas. Así, el placer que produce el chiste radica en la descarga de energía psíquica reprimida, que ha transgredido la censura moral del superyó.
 
Un ejemplo de chiste inocente sería el siguiente, por ejemplo: 
 
Un empleo ideal
Juan está más contento que un pez en el agua con el trabajo que ha encontrado. 
-¿Qué hace? 
-Nada. 
(Lo malo de este chiste es su carácter idiomático que hace muy difícil si no imposible su traducción a otras lenguas, porque en castellano la respuesta “nada” es polisémica: por un lado puede significar que practica la natación pero por otro es la negación de que no hace ninguna cosa, con lo cual su empleo ideal sería el trabajo cero).
 
Algunos ejemplos de chistes más tendenciosos
 
Maestra en escuela. 
Una maestra progresista y comprometida con la mejora de la educación le pregunta a un alumno en clase.
-A ver, Jaimito, ¿cómo te imaginas tú la escuela ideal y perfecta? 
-¡Cerrada a cal y canto, señorita! 
 

Una plegaria.
Un creyente se arrodilla y le pide a Dios misericordioso (o a Jehová o a Alá; cada creyente puede poner aquí el nombre propio de su Dios correspondiente, igual da uno que otro) con lágrimas en los ojos y mucho fervor religioso: 
-Señor, ¡haz que desparezca de la faz de la tierra todo lo malo que hay en mí y me hace ser tan desgraciado!
El Señor oyó y escuchó su plegaria desde lo alto, e hizo que el creyente... ¡desapareciera! 
 
El paraíso de las vírgenes.
-Érase una vez una mujer que se muere. Llega a las puertas del Purgatorio y San Pedro la recibe amablemente y le pregunta: 
-¿En qué lugar te gustaría vivir la vida eterna? 
-¡En el Paraíso de las Vírgenes!, -responde la mujer con gran convencimiento. 
-Pero, mujer, si has estado casada cuatro veces... -Protesta San Pedro rezongando. 
-Ya, pero mira: mi primer marido era funcionario, y ya sabes cómo son los funcionarios, que lo dejan todo para mañana. El segundo era ingeniero, y todo eran proyectos. El tercero era policía, y ya te imaginas cómo se las gastaba: me jodía, con perdón, mucho, pero no me follaba nada. Y mi último marido fue un sindicalista. Todo el mundo conoce a algún sindicalista: no hacen nada más que dar por culo a la clase obrera predicando la resignación y la aceptación del trabajo asalariado, así que todavía conservo el virgo intacto como Santa Teresa, por lo que creo que me merezco el Paraíso de las Vírgenes.
 
Movimiento Sísmico.  
En el cuartel de la Guardia Civil de Zarcillos del Montejo -pueblecito de la geografía de la España profunda, no muy alejado de Lepe (1)-, se recibe un telegrama del Centro Sismológico Nacional que dice textualmente: ATENCIÓN. Stop. Posible movimiento sísmico en la zona en dos días. Stop. Muy peligroso, superior Ritchter 7. Stop. Epicentro a 3Km de la población. Stop. Tomen medidas. Stop. Informen resultados con urgencia. Stop. Pasan dos días, una semana, un mes, dos meses... Y, al cabo de tres meses, se recibe el siguiente telegrama en el Centro Sismológico Nacional: Aquí Cuartel Guardia Civil Zarcillos del Montejo. Stop. Movimiento sísmico totalmente desarticulado. Stop. El superior de Ritchter 7 intentó huir y fue abatido a tiros. Stop. Epicentro y tres compinches detenidos. Stop. No hemos contestado antes porque hubo un terremoto que te cagas, con perdón por la expresión. Stop. 
 
(1) NOTA.- Lepe es un pueblo de la provincia de Huelva (Andalucía), no lejos de la frontera portuguesa, muy frecuente en los chistes españoles, cuyos habitantes serían en el imaginario colectivo el prototipo de la idiotez personal más oligofrénica, autista y consumada. La fama, no hace falta decirlo, no está, que yo sepa, justificada en modo alguno. Es simplemente un locus communis, un tópico, un nombre propio que se ha convertido en nombre común que representa a cualquier comunidad de vecinos, no necesariamente rural, española y, por lo tanto, universal. En una de las versiones de este chiste, es el cuartel de Lepe el que recibe el telegrama. Hemos preferido usar otra denominación de origen para el cuartel de la benemérita institución, descargando al de Lepe de su ominosa fama.
 
Dos amigas del instituto. 
Dos amigas que hacía tiempo que no se veían se encuentran un día por la calle, se dan un par de besos al aire de las mejillas y se saludan:
-¡Hola!. 
-¡Hola! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo te va? 
-Bien. 
-¿Cómo va tu romance con aquel chico con el que salías? 
-Bueno, eso se acabó ya hace tiempo. 
-¿Rompísteis? 
-No, nos casamos...
 

La maestra a toda la clase: 
-Hoy vamos a dar clase de Educación Sexual
Una niña alza la mano y pregunta: 
-¿Podemos salir al patio de recreo, señorita, las que ya follamos? 
(Las formas arcaicas de represión sexual prohibían que se hablara de ello: era pecado, tabú, estaba vedado. Las más modernas y vigentes hablan de ello, por el contrario, desvergonzadamente, lo han domesticado y convertido en una disciplina educativa (“educación sexual”). Antes nos prohibían el sexo, que era pecado, ahora nos lo recomiendan con las medidas profilácticas convenientes, por supuesto, de ahí la impertinencia de la niña desmandada “que ya folla” por su cuenta y riesgo, o que tiene más información de esta temática que de conocimiento general como en el siguiente y último chiste). 
 
 Un chiste “verde”. 
Una niña pequeña le cuenta a su íntima amiga: 
-¿Sabes? ...Ayer encontré un preservativo en el bosque
-¿Qué es un bosque? -Le pregunta, curiosísima, la amiga.

martes, 25 de marzo de 2025

"Inuidia penis"

    Hay un chiste popular y anónimo, como suelen ser casi todos los chistes, y que expresa el sentir común, sobre la ausencia de falo en las mujeres y el complejo de castración en los varones, o sea, el temor a ser privado de él, que dice así: 
 
Un policía reprende a un niño que estaba meando en la calle: 
-¡Como te vuelva a ver orinando en la vía pública, te corto el pito, chaval! 
Al cabo de un rato, el niño ve a una niña meando agachada, y dice: 
-¡Ya ha pasado por aquí el polizonte! 
 
     Freud constata, en 1937, que existe un callejón sin salida donde van a encallar todos los análisis psíquicos o psicoanálisis: envidia del pene en las mujeres, sentida como falta, y angustia de castración en los hombres, vivida como posibilidad de ser privado del aparato del poder. En el caso masculino, se trata de lo que él mismo llama la “roca viva de la castración”. 
 
    Escribe el doctor de Viena en 1917: “Si se investiga con la suficiente profundidad la neurosis de una mujer, no es raro toparse con el deseo reprimido de poseer un pene como el varón”. 
 
    Podría decirse, desde luego sin mucha autoridad en la materia, pero por si acaso que en los varones también hay "inuidia penis" porque siempre late el deseo de tener un falo mayor que el que se tiene, y aun un deseo de priapismo itifálico, es decir, de que el falo  esté en estado de erección permanente, lanza en ristre a punto para el combate. 
Fresco de Príapo en la casa de los Vettii pesando el miembro en una balanza (Pompeya)
 
     Y quizá también podría decirse que en las mujeres también hay angustia ante la posibilidad de castración, porque ya nadie puede negar que algunas de ellas, que han roto el techo de cristal, también poseen aparato de poder, se ponen pantalones y son iguales que los hombres, luego la mayoría de las empoderadas, en un plano simbólico al menos, son falócratas, es decir machistas, y falóforas o portadoras de falo y por lo tanto tienen miedo, como nosotros, sus congéneres masculinos, de la castración ¿no?

lunes, 21 de octubre de 2024

La cabeza de Medusa

     Hay un pequeño texto de Sigmund Freud de 1922 que lleva por título "Das Medusenhaupt" (La cabeza de  Medusa), que analiza el simbolismo, claramente sexual como no podía ser menos para el doctor de Viena, de la cabeza cortada y serpentífera de la górgona Medusa que enarboló Perseo como arma letal que dejaba de piedra a sus rivales y que finalmente regaló a la diosa virgen Atenea, quien la portaba en su escudo o en su pecho. Establece el padre del psicoanálisis la siguiente ecuación "decapitación = castración", por lo que el miedo que produce la visión de esta cabeza separada de su cuerpo, sería similar al terror masculino ante la amenaza cercenadora de su castración. 

 

 Cabeza de Medusa, Caravaggio (1597)

    Ese terror lo siente el niño cuando ve el sexo femenino por primera vez, quizá el sexo de la madre rodeado de vello: esa visión lo deja petrificado por la amenaza que conlleva de castración masculina: la mujer sería un varón castrado, de ahí surge sin duda el concepto de "inuidia penis". El hecho de que la diosa Atenea porte la mayoría de las veces la cabeza cercenada de Medusa lo interpreta en el sentido de que se trata de una diosa inaccesible, esencialmente virgen e inabordable, que ofrece el sexo horripilante de la madre a la visión masculina. "A los griegos por lo general bastante homosexuales, afirma Sigmund Freud,  no podía faltarles la representación de la mujer que les horroriza por su castración".

    El pobre diablo burlado del cuento de Rabelais que versificó Jean de la Fontaine teme, sin duda alguna, que le suceda a él lo mismo que a Perrette, es decir, padece el complejo masculino de la castración. Este relato puede relacionarse con el síndrome de la “uagina dentata”, o vagina provista de dientes como si fuera una boca devoradora de hombres y que culmina una relación sexual emasculando al varón, es decir, castrándolo.

    Si analizamos las representaciones artísticas de esta cabeza, sus cabellos son serpientes, y las serpientes son precisamente símbolos fálicos para el padre del psicoanálisis que sustituyen al uirile membrum: la multiplicación de dichos símbolos sirve como amuleto apotropaico, precisamente, para espantar la amenaza de castración. "Es notable -afirma Freud-  que, a pesar de ser horribles en sí mismas, estas serpientes contribuyen realmente a mitigar el horror, pues sustituyen al pene, cuya falta es la causa de ese horror".

Perseo con la cabeza de Medusa, B. Cellini (1545-1554)  
 
    El análisis freudiano va más allá y dice que también las representaciones del sexo masculino -entre los romanos los numerosísimos Príapos itifálicos o los amuletos consistentes en penes erectos- o sus sucedáneos, los símbolos fálicos, tienen un efecto aprotropaico, servirían también para espantar al espíritu maligno. Su exhibición sería una manera de decir "No te temo, te desafío; yo también tengo un miembro viril", para alejar así la amenaza de castración. 

 Relieve pompeyano con la leyenda "hic habitat felicitas": Aquí habita la felicidad.

jueves, 16 de julio de 2020

Amar y trabajar

Hace tiempo echaban un anuncio de la ONCE por la tele que le atribuía a Sigmund Freud, "uno de los mayores intelectuales del siglo XX", la siguiente respuesta a la pregunta de qué era una persona sana: “Amigo mío, cualquier persona capaz de amar y trabajar.”




Como me extrañaba que Freud hubiera dicho algo así, poniendo al mismo nivel el amor y la maldición bíblica del trabajo como características de la salud, me puse a investigar el origen de la cita y su contexto. Y ¿qué descubro? Que la frase que se le atribuye pero que no está documentada en su obra es: “La salud es la capacidad de amar y trabajar” („Gesundheit ist die Fähigkeit, lieben und arbeiten zu können“). Es una definición de la salud en general, no de una persona sana, ni de la labor del psicoanálisis, aunque para él, se entiende que la tarea del psicoanalista es procurar la salud de sus pacientes.


No hay constancia de que Freud haya dicho o escrito eso aunque todo el mundo lo dé por sentado. Le pasa lo mismo a esta otra cita que se le atribuye y tiene su miga de gracia ya que Freud siempre buscaba simbolismos sexuales a todas las cosas, pero que tampoco está documentada: Manchmal ist eine Zigarre eine Zigarre (A veces un cigarro es un cigarro).

La etimología de “Arbeit” es bastante oscura en alemán, pero su campo semántico es muy similar al de nuestro “trabajo”, que, como se sabe, procede del latín tripalium, que era una especie de cepo o instrumento de tortura compuesto por tres maderos... a fin de cuentas una condena o suplicio como el otro. 

Trabajo en alemán se dice corrientemente "(die) Arbeit", y trabajar "arbeiten". Seguramente recordamos haber visto en muchas películas de nazis la leyenda que ponía a la entrada de los campos de exterminio nazis de Auschwitz y otros: Arbeit macht frei: El trabajo (nos) hace libres/libera.



Si echamos un vistazo al diccionario etimológico, se postula como origen el verbo germánico *arbejo, que significa "soy huérfano y, por lo tanto, me veo obligado a trabajar por necesidad". Esto crea una conexión con la raíz indoeuropea, *orbho- que indica alejamiento y separación, que en antiguo eslavo eclesiástico evolucionó a *orbu- con el significado de "esclavo" y también en checo y polaco a robota, que quiere decir "trabajo obligatorio", procedente de rabota "esclavitud",  de donde el origen de la palabra moderna robot.

En griego la raíz *orbho- evolucionó a ὀρφανός orphanós ‘que ha perdido un familiar’, de donde nos vienen, por la vía intermedia latina de orphanum, nuestros huérfano, orfanato y orfandad, mientras que en latín propiamente dicho la raíz evolucionó al adjetivo orbus ‘despojado de algo o de alguien, que pasa privación, y finalmente huérfano", palabra que en castellano se ha perdido, pero que se conserva por ejemplo en italiano orbo o catalán y rumano orb. 
 
La palabra “Arbeit” en antiguo alto alemán, hasta el siglo XI incluido quería decir "trabajo duro, peste, sufrimiento, resistencia", por lo que era claramente negativa y significaba principalmente algo que se ha sufrido pasivamente. El aspecto de la pasividad se pierde en el desarrollo posterior de la palabra, pero el trabajo sigue siendo una actividad laboriosa e indigna que solo realizan aquellos que tienen que luchar para ganarse la vida. Esta calificación permanece parcialmente hasta el alto alemán moderno del siglo XVI. 

Solo con Lutero la palabra "Arbeit" pierde en gran medida su significado despectivo y recibe la calificación positiva que tiene hoy. Marx y Engels, por su parte, plantean el concepto de “fuerza de trabajo” (Arbeitsvermögen), que es la capacidad física y mental de los seres humanos de producir un valor de uso. Se diferencia así del trabajo propiamente dicho (Arbeitskraft), que es la puesta en práctica de esa capacidad, al modo aristotélico de potencia ("fuerza de trabajo") y acto ("trabajo"). Contribuyen así Marx y Engels a dignificar el trabajo y la clase trabajadora, llamada a hacer la revolución.

Si identificamos la palabra "Arbeit", por lo tanto, con la esclavitud, resulta sarcástica y sangrante la frase de los nazis que citábamos de que el trabajo libera, y la atribuida a Freud de que la salud consiste en amar y trabajar. De hecho decía una canción popular de los años sesenta que había tres cosas en la vida: salud, dinero y amor, y que el que tuviera esas tres cosas "podía dar gracias a Dios". En la letra de esa canción se juntan la salud y el amor, pero no el trabajo, sino en todo caso el dinero.

Sospechaba yo que Freud no podía haber dicho que la salud fuera la capacidad de amar y de trabajar en el sentido que tiene la palabra trabajo para la mayoría de la gente, porque el trabajo, eso lo siente cualquiera, no puede ser algo bueno, como la propia historia de la palabra sugiere, aunque a veces usemos el término con otros sentidos más positivos como cuando decimos que un artista está trabajando en su obra o que alguien se está trabajando a una persona...

 
En alemán se dice Gesundheit! (¡salud!) cuando alguien estornuda (algo similar a nuestro ¡Jesús! o al God bless you! de los ingleses), expresando el deseo de conjurar así el fantasma de la enfermedad de la peste que se asociaba a ese síntoma. Entre nosotros se dice "¡salud!" cuando se brinda antes de beber.


miércoles, 8 de julio de 2020

Polémico Ovidio

Estos versos, tomados del Ars amatoria o Arte de amar, libro I, 673-680, del poeta Publio Ovidio Nasón, son sin duda polémicos: uim licet appelles: grata est uis ita puellis; /  quod iuuat, inuitae saepe dedisse volunt. / quaecumque est Veneris subita uiolata rapina, / gaudet, et inprobitas muneris instar habet. at quae, cum posset cogi, non tacta recessit, / ut simulet uoltu gaudia, tristis erit. / uim passa est Phoebe, uis est allata sorori; / et gratus raptae raptor uterque fuit. Aunque lo llames violencia, a ellas les va esa violencia. / Quieren darse a pesar suyo a menudo a placer. /  Toda mujer violada en un pasional arrebato goza, / y tal vejación tiene el cariz del favor. / Mas la que pudo haber sido forzada e intacta saliera, / aunque simule en su faz gozo, se entristecerá. / Febe violencia sufrió, violencia se le hizo a su hermana; / uno y otro raptor grato a su víctima fue.   (Alude el poeta aquí a Febe e Hilaíra, las hijas de Leucipo, que fueron raptadas y forzadas por sus primos los Dioscuros, los hijos de Zeus y de Leda,  Cástor y Pólux).   

La traducción en prosa de  Vicente Cristóbal López publicada por Gredos dice así:  "Aunque le des el nombre de violencia: a las mujeres les gusta esa clase de violencia; lo que les produce placer, desean darlo muchas veces obligadas por la fuerza. Todas se alegran de haber sido violadas en un arrebato imprevisto de pasión y consideran como un regalo esa desvergüenza. Por el contrario la que, pudiendo haber sido forzada, se retira intacta, aunque finja alegría en su rostro, estará triste. Febe sufrió violencia y violencia le fue hecha a su hermana, pero ambos violadores resultaron del agrado de las violadas". 

Rapto de las hijas de Leucipo, Peter Paul Rubens (1616)

Según Ovidio en esos cuatro dísticos elegíacos toda mujer que ha sido forzada en un pasional arrebato, o, literalmente, en “súbito rapto de Venus”, como dice él, donde la mención de la diosa alude a la pasión sexual o afrodisíaca que infunde, experimenta placer -gaudet, goza-, y siente la vejación (inprobitas, en latín, con la negación in- incorporada, es decir, la falta de bondad, el deshonor o la deshonra que se le ha infligido) como si se le hiciera un favor, a modo de regalo u homenaje. Y la que pudiendo haber sido violada no lo fue, aunque finja alegría, estará triste en el fondo de su alma. En el primer verso deja claro que esa violencia les es grata a las mujeres: "grata est uis ita puellis".

Pero es aquí donde se produce un conflicto: por un lado se dice que la víctima de la violación goza físicamente, y por otro lado se califica esa violación, ese rapto de Venus -que conlleva violencia del violador y sumisión de la víctima- como una in-probitas, es decir, una deshonra, un hecho moralmente reprobable. 

¿Está justificando Ovidio la violación de la mujer? ¿El hecho de que la mujer forzada goce justifica moralmente la violación? Hay algo más importante que el goce físico, que es la "probitas", la moralidad que lo censura como severo juez y lo califica de inmoral. El goce no justifica la violación, cuando ese disfrute puede ser muchísimo más gozoso si no es arrebatado, y no media la violencia. 

El rapto de las sabinas, Picasso (1963)

Se trata, efectivamente, de un caso ejemplar, un tanto extremo, si se quiere, pero revelador del horror que esconde la normalidad: todos somos víctimas de un sistema que nos obliga a negar el placer y a trabajar, por ejemplo, para ganarnos la vida, entrando por el aro del orden establecido como fierecillas domadas, reprimiendo nuestros deseos, cosa que solemos hacer de dos maneras: aceptando sin rechistar la realidad, e incluso hallando cierto gozo masoquista en la sumisión, o rebelarnos contra ella. Pero tanto en uno como en otro caso la violación, la violencia ejecutora del Poder es intolerable, y nuestra sumisión no la legitima. 

En 1925, Sigmund Freud publica un artículo títulado «La negación», “Die Verneinigung” en la lengua de Goethe, donde plantea una tesis sencilla: «La negación», afirma Freud, «es una forma de alzar constancia de lo reprimido». Es decir que si la mujer dice que no quiere, eso no significa que no lo desee, sino que, secretamente está deseándolo. Todo «no» es, de algún modo, un «sí». Y a la inversa. En cada «sí» que pronunciamos, hay un «no» protectoramente camuflado.

¿Qué les sucedió a Febe y a Hilaíra, las hijas de Leucipo, después de raptadas por los gemelos? Pues que se enamoraron -amor caecus est- de sus primos Cástor y Pólux. Esta actitud de “amistad con el agresor” tiene sin duda algo que ver con el llamado síndrome de Estocolmo del que hablan los curanderos de almas, en el que la víctima del secuestro acaba comprendiendo, perdonando y aun queriendo a su secuestrador.