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viernes, 9 de octubre de 2026

Tres retratos del siglo XX

    Richard "Dick" Sargent (1911-1978) realizó numerosas portadas para The Saturday Evening Post que constituyen una mirada retrospectiva al siglo pasado que se prolonga en el actual, por aquello de Machado de que "hoy es siempre todavía", de las que destaco en primer lugar la ilustración de 1954 titulada Anger Transference ('transferencia de ira') que parece a simple vista una tira cómica si no fuera, más bien, trágica o, al menos, dramática.


    Cuatro pequeñas escenas de la vida cotidiana, como suele decirse,  muestran cómo se transmite de arriba abajo la ira que el superior descarga sobre el inferior: el jefe sobre el empleado; el marido sobre la esposa; esta, que también es madre, sobre el hijo, y el hijo finalmente sobre el gato, su mascota. Nadie descarga su ira con la persona que se la ha provocado, sino con quien se halla jerárquicamente por debajo. 

    

    Más amable, The lookout point ('El mirador', 'El punto de mira'), que apareció en la misma publicación en 1953, muestra cómo cuando la familia que está de vacaciones llega después de un arduo viaje a su destino, los niños pequeños, que viajan en el asiento de atrás, se desentienden del paisaje y se interesan más por los cuentos o cómics que están leyendo que por las vista panorámica que les ofrece el mirador, el incomparable paisaje que el padre y la madre, que han descendido del auto, están a punto de divisar con sus prismáticos. Hoy sucedería lo mismo si los niños dispusieran como disponen en la actualidad de sus utensilios electrónicos: se interesarían sin duda más por sus pantallas y sus videojuegos que por la vistas espectaculares. 
 
    En una terraza de un bar he visto, ayer mismo, cómo una pareja joven lidiaba con su hija pequeña, que se aburre soberanamente y resulta insoportable, empieza a llorar y a reclamar algo que le han dado otras veces. Si fuera un poco más pequeña le darían el chupete, supongo, para que se callara, pero está pidiendo otra cosa y montando un número escandaloso que turba la paz de los demás clientes. El padre y la madre discuten. Hay una solución para que el monstruito deje de montar esa escena. Finalmente se ponen de acuerdo, y le dan el móvil. Acto seguido, no se oye a la niña. Los padres han conseguido que la tierna criatura perversa polimorfa se calle y se mantenga ocupada. ¡Qué geniales son estos padres, verdaderamente geniales! En vez de dejar que la niña se aburriera mientras observaba el mundo a su alrededor, le han dado un juguete supuestamente inteligente para que se distraiga y entretenga. 


     Igualmente amable, Speeder on the Median ('El velocista de la mediana'), publicada en 1962, muestra a un cortador de césped sentado en su rudimentaria cortacésped que avanza más rápido por la mediana de la autopista que los vehículos atrapados por el embotellamiento del tráfico producido a la salida de las grandes ciudades cuando todos viajan en el mismo sentido a la vez a los mismos sitios, produciéndose los atascos consabidos, hoy como ayer mismo.