Escribía
el filósofo español Heleno Saña un artículo titulado “La sociedad no es
un mercado” en el núm. 51 de la revista La Clave, en abril de 2002, que
veinticuatro años después después de escrito sigue, como suele decirse,
de rabiosa actualidad. Tomo de él este párrafo, que proporciona una
reflexión importante sobre la diferente concepción del ser humano en la
antigüedad y en la actualidad:
“Aristóteles fue uno de los primeros filósofos que
se ocupó a fondo de la economía, pero subordinándola a la ciencia política,
esto es, a la regulación de la vida de la 'polis' o ciudad. La economía
queda restringida al recinto doméstico ('oikos'), y de ahí que el
Estagirita no defina al hombre como animal económico, sino como «zóon
politikón». Los demiurgos de la hora actual han invertido la
terminología aristotélica y cometido la barbaridad de convertir el 'homo
oeconomicus' en el eje central y caso único de la vida individual y
colectiva, una transmutación de los valores que por si sola demuestra el grado
de simplismo mental a que hemos llegado”.
Que el hombre -incluida la mujer- es un animal político ya nos lo dejó escrito Aristóteles según su célebre definición: ho ánthropos phýsei politikón zóon. Recurramos a la fuente del maestro (Política I, 2, 1253ª 2-3): Así
pues, de lo anterior resulta claro que la sociedad ("polis") es una
de las cosas que hay por naturaleza, y que el hombre es por naturaleza
un animal político; y que el que carece de sociedad por naturaleza y no
por una casualidad está por debajo o por encima del ser humano, como
también el criticado por Homero(1) "sin clan, sin ley, sin hogar". Pues
el tal por naturaleza es además codicioso de la guerra, exactamente
como una pieza aislada en el tablero(2).
ἐκ τούτων οὖν φανερόν ότι τῶν φύσει ἡ πόλις ἐστι, καὶ ὅτι ὁ ἄνθρωπος φύσει πολιτικόν ζώον,
καὶ ὁ ἄπολις διὰ φύσιν καὶ οὐ διὰ τύχην ἤτοι φαυλός ἐστιν ἡ κρείττων ἢ
ἄνθρωπος, ώσπερ καὶ ὁ ὑφ᾽ ῾Ομήρου λοιδορηθείς ἀφρήτωρ ἀθέμιστος
ανέστιος, ἅμα γὰρ φύσει τοιοῦτος καὶ πολέμου επιθυμητής, άτε περ άζυξ ὧν
ὥσπερ ἐν πεττοῖς.
(1) La cita completa de Homero es: Hombre sin-ley es aquél, sin hogar, sin trato-con-buenos, / que arda en armor de la guerra, heladora, peste de pueblos. Homero, Ilíada, IX, vv. 63-64, traducción de A. García Calvo.
(2)
Parece que es una especie de juego de damas sobre un tablero dividido
en treinta y seis escaques y cruzado por una linea llamada sagrada, que
deslindaba los dos campos, cuyas piezas están obligadas a combatir más
cuando se quedan más aisladas las unas de las otras.
El
dibujante griego Arcás, que no va a contradecir al filósofo, viene a
decirnos ahora que, efectivamente, todos somos animales políticos -politiká zóa,
en griego clásico y moderno a la vez, básicamente la misma
lengua-, pero nos advierte el humorista, todo un referente ya
dentro de los modernos, que no somos de la misma especie animal, ya que unos son políticos profesionales -el
lobo- y otros, la inmensa mayoría democrática de la gente, los corderos.

Este
“simplismo mental a que hemos llegado”, que
denunciaba Heleno Saña en su artículo, se refleja en el mundo de la
enseñanza o, si se prefiere, de la educación, en
la creciente promoción a la que venimos asistiendo desde hace años,
dentro del llamado Bachillerato
de Humanidades y Ciencias Sociales, de la inclusión y sobrevaloración
para la vida moderna de una asignatura que se llama “Economía”.
¿No sería más interesante otra asignatura que se
llamara “Política”? Podría argumentarse en su contra el
hecho de que una asignatura llamada “Política”
sería un tanto peligrosa, ya que favorecería el adoctrinamiento
político, como sucedía en los tiempos de la oprobiosa dictadura, y la
manipulación
de los estudiantes. Y sería muy probable, pero nadie parece alarmarse
sin embargo
demasiado del hecho de que se esté ya manipulando y adoctrinando
religiosamente a los
estudiantes con esta nueva fe y asignatura de la economía y con la
promoción del consiguiente espíritu
emprendedor, eufemismo de empresarial y capitalista, una nueva fe en el
dios Dinero con la que se está
imbuyendo a nuestros jóvenes del espíritu y la creencia, falsa como
todas, de que la sociedad es un mercado donde todo se compra y se vende
-hasta nosotros mismos a poco que nos descuidemos- y no
puede ser otra cosa... ¡Si el
Estagirita levantara la cabeza…!
Y dado que todos los políticos profesionales mienten, porque su función
es sostener la realidad, que es esencialmente falsa, llamarle a alguien
político, sigue diciendo Arcás, se ha convertido en un grave insulto.


