Falló el izado o la izada, que también se dice, que es la acción de hacer subir algo tirando de la cuerda de la que está colgado, de la bandera nacional rojigualda en el desfile solemne de las Fuerzas Armadas que este año se celebró en Vigo. A la cancelación de la exhibición aérea por la presencia de nubes bajas que deslucieron el acto, hubo que sumarle el contratiempo de la insignia patria que se desprendió del hasta en pleno izamiento cayendo al suelo en un hecho sin precedentes o inédito percance debido a un problema técnico tras haberse soltado una cuerda de la parte superior del mástil.
La imagen de la bandera cubriendo el rostro del militar que la portaba para el izado nos ha recordado enseguida a la escultura del confaloniero de Banksy de la que dimos cuenta y cuento en Cincuenta pavos, que apareció en Londres del patriota abanderado, que es el hombre que porta el confalón, bandera, estandarte o pendón, que todos son nombres de lo mismo, que lo ciega tapándole el rostro mientras él avanza resuelto y decidido hacia el abismo -a la que muchos han llamado Flag Waver o Blinded by the Flag-, instalada en abril del presente año del Señor en Waterloo Place, en el centro de la capital londinense.
Lo interesante es que el Ayuntamiento de Westminster declaró públicamente que no tenía intención de retirarla y que la consideraba una aportación destacada al paisaje artístico de la ciudad permaneciendo accesible al público después de añadir algunas medidas de protección. Ignoro si sigue allí todavía o ya ha sido removida. La obra escultórica es una alegoría de la ceguera provocada por el patriotismo nacionalista: el personaje de Banksy marcha con determinación pero el propio estandarte que porta le impide ver que está a punto de precipitarse fuera del pedestal que lo sostiene cayendo en el vacío.
Curiosa y llamativa la coincidencia con el incidente del izado de la bandera nacional española en Vigo: en ambos casos la bandera se convierte, literalmente, en algo que impide ver y que nos precipita al abismo. Banksy habrá apreciado la ironía.
Entre nosotros, Andrés Rábago, alias El Roto, nos ha hecho reflexionar también sobre las banderas en algunas de sus viñetas, con textos como los siguientes: Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos..., Las banderas eran cada vez mayores, y los hombres más pequeños..., Los palos están mal vistos, pero si les pones un trapo, se dignifican.
No olvidemos que la nacional no es la única bandera que ondea en nuestros ayuntamientos. Junto a ella se despliegan al menos dos más: la de la Comunidad Autónoma y la local del propio ayuntamiento. A este trío se une opcionalmente la bandera de la Unión Europea.



Incluso cada día más en las manifestaciones se manifiestan ante todo los estandartes que portan los manifestantes: bandereros resignados a la espera de la 'buena nueva' o fumigación aerea de drones implementados con IA como mandan los cánones de la tecnociencia.
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