Mostrando entradas con la etiqueta oro líquido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oro líquido. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2026

¿Prioridad nacional?

    Parece que el oro líquido que es el AOVE, acrónimo de 'aceite de oliva virgen extra' que ya funciona casi como una palabra con significado más de nuestro vocabulario, nos viene ahora de fuera, y eso que España era uno de los mayores productores de aceite del mundo, pero resulta que en una botella de una conocidísima marca nacional, de la que no vamos a hacer publicidad aquí, pone: “Origen Unión Europea y no Unión Europea” simultáneamente, una contradicción en sus términos, flagrante como ella sola que habrá que ver cómo se entiende.
 
 
    Se ha acusado a la empresa de que trajera su aceite de Marruecos, pero enseguida esta y los verificadores de datos desmintieron el dato afirmando que su etiquetado se refería sobre todo a Argentina y a Chile, que son países remotos pero no lejanos, porque nos hermana el hecho de que allí se habla español, y en menor medida, afirmaron, a Túnez, que no es Marruecos, que parece que era el peor origen, y ni siquiera limita con el reino alahuí, ya que se interpone entre ambos Argelia.
 
    Enseguida dijeron además que el aceite procedente de fuera de la Unión Europea pasaba por un control estricto de calidad dentro de la normativa de la UE, lo que no obsta para reconocer que el país africano -Marruecos- y la UE tienen un acuerdo comercial para la importación de aceite desde hace años, aunque la empresa española jura y perjura que no compra aceite marroquí. 
 
    Ya dijimos en El olivo y la placa fotovoltaica que muchos olivares han sido arrasados porque no resultaban rentables, y sustituidos por paneles solares, habida cuenta de la incidencia del astro rey en la producción de energías renovables en el sur de la península. ¿Nos extrañará, si desaparecen tantos olivos, que se dispare el precio del oro líquido? ¿Dejaremos de producirlo para comprárselo a otros países porque será económicamente más rentable? ¿No lo estamos haciendo ya sibilinamente? ¿Acaso las placas fotovoltaicas que pueden ser útiles en los tejados de las casas para suministrarles electricidad pero no en los campos de cultivo donde se están instalando en detrimento de lo que allí se cultiva son más sostenibles ecológicamente hablando que los olivos?
 
    La empresa, astuta como ella sola, ha decidido ahora sustituir esa información por un código QR, con lo cual casi se asegura de que nadie va a mirar el origen del producto.
 
  
    Lo curioso es que la prioridad nacional ha dado paso desde hace tiempo a la prioridad europea, y no es extraño, como me comentó un carnicero palentino, que se vendan en España corderos griegos como si fueran nacidos y criados en Palencia porque han sido despiezados en los mataderos palentinos. Sale más barato importarlos de Grecia que criarlos aquí, lo que destruye la ganadería nacional... Es algo que se ve en los supermercados: los productos más baratos son los que vienen de fuera, porque los de proximidad y ecológicos tienen unos precios que están por las nubes. No es que los corderos griegos sean mejores ni peores que los castellanos, ni lo de fuera mejor ni peor que lo de dentro, sino que no hace falta traerlos de tan lejos, con lo que eso supone, cuando podían haber sido criados aquí; pero tanto Grecia como España forman parte del engendro ese de la UE que tanto nos venden, con lo cual la prioridad nacional ha pasado a ser la prioridad europea. Lo bueno sigue siendo lo de dentro, pero ese dentro ya no es España, sino Europa. 
 
    ¿Prioridad nacional? ¡No! ¡Prioridad racional!