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lunes, 9 de febrero de 2026

Formación Básica Militar Voluntaria (e Inclusiva)

    La publicación en el Boletín Oficial del Estado núm. 315 a finales del año del Señor de 2020, hace ya poco más de cinco años, de un programa de formación básica militar (voluntaria, por supuesto), en adelante FBMV, dirigido en España a jóvenes nacidos en 2007 y 2008 se enmarcaba en una estrategia, nunca mejor empleado un término griego de origen militar como este que significa originalmente “conducción del ejército”, de modernizar el acceso a las Fuerzas Armadas sin recurrir a modelos obligatorios del pasado como nuestra 'puta mili' que no molan a las jóvenes generaciones. 
 
    El anuncio sitúa a España en línea (on line, podríamos decir también en la lengua del Imperio, con el doble sentido de la expresión) con otros países europeos gobernados por otros gobiernos más o menos progresistas que han optado por fórmulas voluntarias de instrucción básica en el ámbito militar que se ve ampliado también al civil en asuntos tales como la gestión de las diversas emergencias cada vez más frecuentes (víricas, climáticas, incendios, inundaciones, accidentes ferroviarios...).
 
  
    El programa establece un sistema de acceso voluntario a una instrucción militar básica en condiciones idénticas para hombres y mujeres. La medida ha sido impulsada por el Ministerio de Defensa, antiguamente llamado con nombre más digno de La Guerra, con el objetivo explícito de reforzar la igualdad y eliminar barreras de entrada que históricamente han limitado la presencia femenina en determinadas especialidades. Esta iniciativa institucional se presenta como una herramienta de captación temprana y de divulgación del papel actual de las Fuerzas Armadas en la sociedad, cuya duración puede variar en función del itinerario elegido. 
 
    La FMBV  conlleva disciplina, obediencia jerárquica y organización básica militar, trabajo en equipo y liderazgo impuesto al equipo, preparación física adecuada, curso de primeros auxilios y apoyo a emergencias, y conocimiento general de las Fuerzas Armadas. 
 
 
     El programa se enfoca como una puerta de entrada para más mujeres. Ya hay algunas dentro del ejército profesional, pero se considera que todavía son pocas. Y es que uno de los pilares centrales del programa es precisamente el impulso a la incorporación femenina porque aunque la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas, persisten desequilibrios en áreas técnicas y operativas.
 
    La experiencia europea muestra que los sistemas voluntarios bien estructurados generan mayor motivación y retención que los obsoletos modelos obligatorios, al atraer perfiles de ambos sexos con interés real y compromiso sostenido. La participación en el programa no implica una obligación de carrera militar posterior, pero sí ofrece un primer contacto que puede resultar decisivo para quienes valoran incorporarse de forma profesional en el futuro. 
 
    Dicen los promotores que la activación de la FMBV se produce en un contexto internacional marcado por el aumento de tensiones y la necesidad de reforzar capacidades de defensa y resiliencia social. Cualquier día rebautizan al Ministerio de la Guerra como Ministerio de Resiliencia, eufemismo que suena más posmoderno. 
 
Sketch de Monty Python
 
    En este escenario, España opta por un enfoque que prioriza la voluntariedad y la igualdad; y la formación práctica no supone el regreso del servicio militar obligatorio, nada más lejos de la realidad, después del éxito del movimiento de objeción de conciencia y de insumisión en las Españas que  acabó con la "puta mili" pero no con el ejército, que acabó profesionalizado.  
 
    Con esta medida, se nos vende la moto posmoderna de que España refuerza su apuesta por una defensa más inclusiva, como si esto fuera algo positivo. Nadie cuestiona la existencia de las Fuerzas Armadas y los Ejércitos que, en todo caso, se vencomo un 'mal necesario', algo a lo que hay que resignarse, sin percatarnos de que con esa expresión de “mal necesario” estamos anulando la crítica y fomentando la necesidad o necesariedad, si se prefiere, del mal. 
 
    Sería más interesante que la medida fuera no inclusiva, sino exclusiva, es decir, que excluyera no solo a las mujeres, como en la antigüedad, sino también a los varones (y demás sexos y géneros, si es que hay más de dos) de las Fuerzas Armadas, lo que no significaría tampoco dejar estas en manos de la IA y de los drones, lo que parece que quieren hacer en algunos países que están en guerra como Ucrania ante el gran número de bajas humanas de votantes y contribuyentes que se producen en los frentes de combate, sino su abolición práctica, pero claro, esto no va a publicarlo nunca el Boletín Oficial del Estado. 
 
    Esta es la definición que da el Ministerio de la Guerra de lo que supone ser militar para animar al reclutamiento a la incauta juventud: Ser militar es aspirar a tener una vida diferente, llena de emociones fuertes y experiencias inolvidables. Es disfrutar de un ambiente de trabajo dinámico donde 120.000 hombres y mujeres tienen la misión de garantizar la defensa, seguridad y bienestar de la sociedad española. Es saber que trabajarás con orgullo al lado de los mejores expertos ayudando a los demás en cualquier parte del mundo. Es descubrir cosas nuevas todos los días y construirte un futuro a tu medida. Dan ganas de alistarse enseguida y construirse un futuro a la medida y solucionar uno de los problemas actuales de la juventud, el habitacional de la vivienda: