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jueves, 20 de agosto de 2026

Pareceres CXXI

595.- Reunión de antiguos alumnos. Se determina un día y se busca un local, generalmente un restaurante, para celebrar el evento, que suele ser una vez al año. Previamente se localiza y convoca a la gente a través de las redes sociales o amigos comunes. Los encuentros de antiguos compañeros de clase y de promoción que estudiaron juntos en el mismo colegio, instituto o universidad sirven para ponerse al día, como se suele decir, y hacer unas risas y celebrar lo que hemos sido y ya no somos, recordando viejos tiempos, compartiendo anécdotas comunes, y sobre todo comprobando los cambios físicos y personales de cada uno y descubriendo al fin que ya somos todo aquello que no queríamos ser (aburridos, normales, rutinarios, conformistas, como nuestros padres, adictos al trabajo, previsibles, realistas...), a lo que nos oponíamos tenazmente cuando éramos muy jóvenes.
   
  
596.- Culos de mal asiento. Escrito ha dejado don Blas Pascal en sus Pensamientos, en un fragmento que hablaba sobre la distracción: «He dicho a menudo que toda la infelicidad (le malheur dice él en su lengua, etimológicamente el mal “augurium”, el mal presagio o destino o sea la desgracia, la desdicha) de los hombres proviene de una sola cosa: de no saber permanecer en reposo en una habitación». No es una mera recomendación de quedarse en casa, sino la constatación de que cuando dejamos de distraernos (no se refiere a la mera diversión) y nos encontramos con nosotros mismos, nos sobreviene el malheur dichoso, que consiste en no saber lo que queremos: cuando estamos fuera queremos entrar y cuando estamos dentro queremos salir, como se ha dicho a menudo de los gatos ante una puerta cerrada o de las moscas ante la transparencia del cristal. En nuestra lengua se habla a menudo de “culos inquietos” o de mal asiento: necesitan hacer cosas porque si dejan de hacerlas tienen que enfrentarse consigo mismos y cometer la locura de ponerse a pensar. 
 

 597.- El fotógrafo fotografiado. Si fuiste ojeador  del eclipse solar total del día 12 de agosto de 2026 estarás 'flipando fuerte', como diría un influencer, todavía, porque fue una experiencia increíble que quedará para siempre grabada en tu memoria. Puedes conseguir ahora tu camiseta conmemorativa personalizada con el nombre y las coordenadas del lugar donde lo ojeaste y lo viviste, y te llevarás así un recuerdo único a tu futura tumba. La gente que lo vio cuenta su experiencia como si hubiera sobrevivido al fin del mundo, abrazándose, llorando de emoción y reeditando los míticos aplausos a las ocho. En Cantabria y Asturias hubo nubosidad variable de evolución diurna, que diría el hombre del tiempo, así que lo único que se percibió fue que oscureció durante unos segundos y seguidamente volvió a clarear, y los fotógrafos que pretendieron inmortalizar en la mayoría de la cornisa cantábrica el instante no pudieron, lástima, fotografiarlo. Otros sí lo lograron, como el de la imagen adjunta, que resultó así un fotógrafo que fotografiaba el eclipse fotografiado por otro que lo fotografiaba a él, igual que el cazador cazado, que se ha convertido, sin quererlo, en presa de la caza.
  
 
598.- Día Mundial del Peatón. Fue el 17 de agosto, y tiene su origen en el primer siniestro mortal documentado que ocurrió en Londres en esa misma fecha en el año del Señor de 1897. La Benemérita Guardia Civil ha celebrado el "Día Mundial del Peatón" como "el Día Mundial de las Personas Peatonas" en sus redes sociales, dando una coz a la gramática. La doctrina de la docta Academia recuerda que el término 'peatón' lleva asociado la referencia de 'persona', que es una palabra neutra que incluye el género masculino y femenino. ⁠Los peatones muertos fueron el año pasado en el Ruedo Ibérico nada más y nada menos que 1119 (mil ciento diecinueve). Imita, por cierto, la imagen del benemérito cartel la célebre foto de la portada del disco de los Beatles cruzando por el paso de cebra de Abbey Road. Por cierto, resulta significativo el detalle gráfico de que los cuatro peatones -uno de ellos 'racializado', que es la forma actual políticamente correcta de decir 'negro', como antes de caer en el ridículo más espantoso lo era decir 'de color'- van pendientes de sus dispositivos electrónicos, y, por lo tanto, despistados, un síntoma de estos tiempos que nos corren. Hay una doble intención, pues: avisar a los conductores de que tengan cuidado con los peatones que van distraídos, y advertir a las 'personas peatonas', dos varones y dos mujeres, de que, aunque tengan preferencia a la hora de cruzar la calle porque están haciéndolo a través de un paso cebra habilitado ad hoc, no deberían hacerlo sin dejar de prestar atención a sus dispositivos electrónicos. 
 
 
599.- Periodistas, alarmistas. Escribía Arthur Schopenhauer (1788-1860), en Parerga y Paralipomena, que la característica principal del periodismo (Zeitungsschreiberei, en la lengua de Goethe) era el alarmismo (aquí lo hemos dicho a veces un poco más a lo bestia: el terrorismo, y hemos llegado a constatar la rima, que no es casual, entre 'periodistas' y 'terroristas'). He aquí su reflexión: “La exageración de todo tipo es tan esencial para el periodismo  como para las artes dramáticas, ya que lo que importa es sacar el máximo provecho de cada acontecimiento. Por eso, quienes escriben para los periódicos son, por naturaleza, alarmistas; es su manera de resultar interesantes. Pero al hacerlo, se asemejan a perritos que empiezan a ladrar a todo lo que se mueve. Por consiguiente, debemos prestar atención a su alarmismo de forma que no nos perturbe, y recordar que el periódico es una lupa, y esto solo en el mejor de los casos; pues a menudo no es más que un juego de sombras. Por lo tanto, hay que considerar cuidadosamente las advertencias que emiten sus alarmas para que no alteren la digestión de nadie, y recordar que el periódico es una lupa, incluso en el mejor de los casos: pues muy a menudo no es más que un juego de sombras”. 
 

martes, 25 de octubre de 2022

Alerta presidencial


    La Dirección General de Interior se entretiene mandando mensajitos a los teléfonos móviles cual vulgar colegial. El sistema ES-Alert nos envía un mensaje de alerta, pero es un mensaje de prueba. Repiten la palabra PRUEBA, con mayúsculas, hasta diez veces. Una vez leído el mensaje nos dice que pulsemos "Aceptar" y que no es necesario realizar ninguna otra acción. ¿A qué se debe que el Gobierno, en concreto la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, nos envíe un mensaje alarmista de alerta, aunque sea de prueba? A decirnos, seguramente, que nos vayamos preparando para lo que viene. 

    No le basta al Gobierno hacer uso de los medios de (in)formación de masas a su servicio, incluidas emisoras de radio, televisión, redes sociales, internet y toda la prensa, que ahora atenta contra nuestra intimidad, metiéndosenos en el móvil sacrosanto, que es lo más parecido al alma que tenemos.

 

    Si el móvil se pone de repente a vibrar como un loco y a emitir un pitido molesto y estridente, que sólo se detendrá cuando hayamos pulsado en "aceptar" en el mensaje de texto, es porque ocurre alguna catástrofe considerable: un temporal bastante peligroso, un volcán que entra en erupción, un bombardeo, un escape de una central nuclear, una alarma epidemiológica, un ataque terrorista... Este sistema de alerta -¿por qué "presidencial"*?- nos alertará a todos y cada uno a través de nuestro móvil. Está por ver que utilicen, como suelen hacer habitualmente, los colores del semáforo para calificar las alertas en verde, que es la preventiva, ámbar -desdoblada en amarilla y naranja- y roja, que es para echarse a temblar.

    Conviene que nos detengamos un poco en la palabra "alerta", que es un préstamo del italiano all' erta, que, según leo en Lo Zingarelli era una locución adverbial stare all' erta que significaba vigilar, estar atento, tener cautela. Se usaba antaño entre los centinelas de guardia como grito de control recíproco e invitación a la vigilancia: Uno decía: "All' erta!" y el otro le contestaba: "All' erta sto!" Es decir, se les ordenaba a los soldados levantarse y ponerse en guardia. Erta, en italiano, es la forma femenina de erto, que es el participio de perfecto del verbo ergere, y que como adjetivo significaba fatigoso de subir, escarpado, empinado, erecto. El verbo ergere, que en castellano evoluciona a erguir es una contracción de erigere, que a su vez procede de *e-regere. Ahora no hace falta responder all'erta sto!, sino simplemente clicar en "aceptar", pero viene a ser lo mismo si bien se mira.


      Afortunadamente, no usan la palabra "alarma", aunque eso no le ha impedido al gobierno declarar varios estados de "alarma" que luego han sido declarados anticonstitucionales. La etimología de "alarma" está mucho más clara y es bastante trasparente. En efecto, si "alerta" es estar de pie, "alarma" es coger el trabuco y dedicarse a pegar tiros. De todas formas de lo que se trata es de hacer que cunda el pánico, de sembrar el alarmismo, de propagar el miedo, porque es a través de él y de la mentira, como bien sabía ya Maquiavelo, como se consigue gobernar a la gente.

    Como ya no se ve mucho la tele -y algunos nos hemos quitado de ella siguiendo un proceso de desintoxicación-, se introducen ahora en lo más íntimo que tenemos, como decía, que es nuestro móvil para meternos miedo. Seguro que a más de uno pillan desprevenido y le dan un buen susto. De lo que se trata en definitiva es de matarnos y si no nos matan de miedo, consiguen al menos que no vivamos en paz, despreocupados. En todo caso ni vivir ni morirnos en paz nos dejan estos desalmados. 

     "Dos derviches que venían de Joppa se encontraron con la Peste que se dirigía hacia allí. Le preguntaron a cuántos pretendía matar. Su respuesta fue: A trescientos. De regreso a Joppa se encontraron con la Peste que volvía de ese lugar y le informaron de que habían oído hablar de la muerte de 3.300. No, respondió la Peste, yo maté solo a 300. Los otros murieron de miedo".   

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NOTA.- *Al parecer en unos teléfonos (los del sistema 'androide') el mensaje entró como "alerta presidencial", mientras que en los "iFonos" como 'civil protection alert', en la lengua del Imperio, que es latín enrevesado que debe por lot anto leerse al revés: alerta de protección civil.