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jueves, 21 de mayo de 2026

Mensajes varios y una nota de Schopenhauer

El voto es la coartada que el régimen necesita para legitimarse estadísticamente y blindarse como democracia mientras funciona como la más perfecta dictadura.
 
La verdadera prioridad de cualquier Estado es proteger la salud de sus ciudadanos para que puedan sostener con su voto y contribución el tinglado del sistema.
 
La vieja Europa se escandaliza y se rasga las vestiduras hipócritamente gritando un no, que es un sí de hecho, a la guerra que justifica, financia y patrocina.
 
Hay que reconocer la capacidad taumatúrgica que tienen los medios y los políticos de desviar nuestra atención de las cosas que pasan y nos importan de verdad.
 
 El séptimo arte todavía existe, dicen sus apologetas, y puede permitirse el lujo de fracasar comercialmente para triunfar artísticamente, si es subvencionado.
 
Comparando: hemos progresado, ma non troppo. 
  
Ya nadie pregunta si algo es cierto o no lo es, sino quién lo dice, y en función de quién sea se deduce por qué lo ha dicho y se juzga su interés particular.
 
Lo malo de la guerra, según ecologistas defensores del medio ambiente, es que, homicida y genocida como es, comete un grave ecocidio además contra el planeta.
 

Afirma un divulgador científico que en el futuro ya no habrá viejos, sino personas mayores, desapareciendo así los ancianos por virtud de semántica eutanasia.

Izquierda y derecha son un invento del gobierno para que haya polarización y no deje de haber efectivamente gobierno, el falso dilema de una falsa dicotomía.

Nunca ha sido tan abrumadora la obsesión identitaria del personal, persiguiendo identidades cambiantes, frágiles, múltiples, variables, fluidas e… inventadas.
 
 Cada cual se identifica con lo que sea, con un equipo de balompié, una banda de música, una moda de vestir, un partido político... tal es el afán identitario.
  
Die wohlfeilste Art des Stolzes hingegen ist der Nationalstolz. Denn er verrät in dem damit Behafteten den Mangel an individuellen Eigenschaften, auf die er stolz sein könnte, indem er sonst nicht zu dem greifen würde, was er mit so vielen Millionen teilt. Wer bedeutende persönliche Vorzüge besitzt, wird vielmehr die Fehler seiner eigenen Nation, da er sie beständig vor Augen hat, am deutlichsten erkennen. Aber jeder erbärmliche Tropf, der nichts in der Welt hat, darauf er stolz sein könnte, ergreift das letzte Mittel, auf die Nation, der er gerade angehört, stolz zu sein. Hieran erholt er sich und ist nun dankbarlich bereit, alle Fehler und Torheiten, die ihr eigen sind, πὺξ καὶ λάξ (mit Händen und Füßen)  zu verteidigen.
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"En cambio, la especie más barata del orgullo es el orgullo nacional. Pues denota en el que adolece de él la falta de cualidades individuales de las que pudiera estar orgulloso, ya que si no, no se aferraría a lo que comparte con tantos millones. Quien posee perfecciones personales relevantes más bien reconocerá con la mayor claridad los defectos de su propia nación, ya que los tiene constantemente ante sus ojos. Pero cualquier miserable tonto que no tiene en el mundo nada de lo que poder enorgullecerse adopta como último recurso el sentirse orgulloso de la nación a la que pertenece: con ello se siente aliviado y, en agradecimiento, está dispuesto a defender πὺξ καὶ λάξ (a puñetazos y coces) todos los defectos y necedades, que son los suyos propios."

(Traducción de Pilar López de Santa María, Parerga y Paralipómena I, Arthur Schopenhauer, Clásicos de la Cultura, Editorial Trotta, Madrid 2006)

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