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miércoles, 4 de febrero de 2026

¡Honor y gloria a los desertores!

De vez en cuando nos hacemos eco aquí de alguna de las noticias que nos sirven desde las altas instancias los medios de (in)formación de masas oficiales, como la CNN (Cable News Network), la cadena estadounidense de televisión que emite noticias de día y de noche por un tubo durante las 24 horas del día para mantener a todo el mundo bien (in)formado y entretenido. Esta vez recogemos dos noticias, una buena y otra mala, concernientes a la Guerra de Ucrania. 
 
Empecemos por la buena, que es el poco entusiasmo que suscita el heroísmo de morir por la patria en los varones ucranianos (o ucranios, como prefiere decir el Periódico Global(ista), alias El País). Casi dos millones se esconden para evitar el reclutamiento, a lo que se suma otro dato no menos alarmante para las autoridades de ese país: 200.000 soldados han desertado desde que empezó la guerra, según declaró el miércoles el nuevo y flamante ministro de Defensa, es decir, de la Guerra, un tal Mykhailo Fedorov. 
Es la primera vez que un alto dirigente reconoce públicamente algo que se rumoreaba y que estaba en boca de todo el mundo pero no se quería confesar: la verdadera magnitud del problema y la grave situación del heroico ejército nacional. Al parecer, en 2022, 9.137 soldados desertaron del ejército, y en 2023, esa cifra ya había alcanzado los 24.286. En tan solo dos años, el número de desertores que optan por la paz poniendo pies en polvorosa se ha multiplicado por diez. El número de los AWOL*, como dice la CNN en la lengua del Imperio, crece no solo a diario, sino cada hora. Se estima que, dada la tendencia al alza, el número total de desertores del año ascienda a 214.000 como mínimo. Y eso no deja de ser una óptima noticia.
 
 *AWOL no solo es un acrónimo de Absent WihtOut Leave, es decir, 'ausente sin permiso', sino un eufemismo para referirse al que ha abandonado el puesto que se le asigna, el 'desertor', al que le corresponde el honor y la gloria de haberse negado a empuñar las armas, y al que Clifford Harper le dedicó su homenaje personificado en la figura de Aby Harris que publicamos por aquí en El Desertor Desconocido.  
 
Es una buena noticia el hecho de que dos millones de sus compatriotas estén en busca y captura por evitar el servicio militar, lo  que demuestra su rechazo patente a la guerra que les imponen las autoridades desde arriba.  Según la ley ucraniana, todos los hombres de entre 18 y 60 años deben registrarse para el servicio militar y llevar su documentación en todo momento consigo encima, aunque solo los mayores de 25 años están formalmente sujetos a movilización. 
  
La ley marcial (de Marte, el dios romano de la guerra, que impera en Ucrania) prohíbe a todos los varones que sean aptos para el servicio militar huir del país, pero se sabe que decenas de miles lo han hecho ilegalmente, es decir, contraviniendo la ley marcial. 
 
The Unknown Deserter, Clifford Harper (2002)
 
La mala noticia que anunciábamos al principio es que, desgraciadamente, la guerra sigue su curso porque todavía hay muchos soldados en ambos bandos que se mantienen en sus puestos de combate dispuestos a sacrificarse disparando al 'enemigo' y dando su vida por la patria, es decir, por un ideal abstracto y mentiroso, pero todavía muy real desgraciadamente. Y mala también la noticia de que el actual ministro, que ha desempeñado anteriormente los cargos de viceprimer ministro y ministro de Transformación Digital de Ucrania, encargándose del exitoso proyecto de guerra con drones y reconociendo que la escasez de personal en Ucrania es su mayor preocupación porque muchos han muerto o están malheridos, y muchos han huido, ha optado por la continuación de la guerra con la solución tecnológica: sustituir al personal por drones.
 
Ha afirmado: “Más robots significan menos pérdidas, más tecnología significa menos muertes. La vida de los héroes ucranianos es de suma importancia”. Ha dicho que ahora hay 500 empresas ucranianas, nada más y nada menos, que producen drones, 200 empresas que producen equipos de interferencia y más de 20 productores privados de misiles. Fortalecer el componente tecnológico del ejército es una de las prioridades de este master of war en su nuevo cargo, según el impresentable primer ministro, el títere NATO de Guásinton, el señor Zelensky, que quiere cambios más significativos en la movilización del país.  
 
Claro está que el enemigo, el zar ruso, puede pensar lo mismo, y de hecho utiliza también la guerra tecnológica, con lo cual la tecnología ya vemos para qué sirve, para mover la pesada maquinaria de la guerra y para que esta continúe.