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domingo, 6 de abril de 2025

La canción que cantaba Anacreonte

De Amaltea y su cuerno (1) yo

 no quisiera riquezas mil 

ni años ciento cincuenta ser 

faraón de Tartesos (2). 

 

1.- Amaltea era el nombre de la cabra que crio a Zeus con su leche, o, según otra versión, la ninfa que crio a Zeus con la leche de una cabra. En cualquier caso, la infancia del dios se desarrolló en una cueva del monte Ida en la isla de Creta, oculto de la ira de su padre, que devoraba a todos sus hijos recién nacidos porque sabía que uno de ellos estaba llamado a matarlo y sustituirlo.

Se cuenta que un día Zeus niño rompió sin querer  uno de los dos cuernos de la cabra manipulando sus fulminantes rayos con los que jugaba imprudentemente. Como recompensa, le confirió al cuerno roto el poder de otorgar al que lo poseyera todo lo que quisiera: de ahí surgió la leyenda de la cornucopia o cuerno de la abundancia, del que brotaban sin cesar todos los bienes que uno pudiera imaginar y desear en esta vida, y que a menudo se ha representado con copiosidad de frutas y flores. La cornucopia se convirtió enseguida en el símbolo de la diosa Fortuna, dadora de riqueza.

Zeus, como agradecimiento a la cabra que lo había amamantado y criado, subió su cuerno roto junto con la propia cabra a las estrellas, catasterizándola, es decir, convirtiéndola en un astro o, mejor dicho en una constelación, creando así de paso, como el que no quiere la cosa, el primer unicornio, y dando el nombre al signo del zodiaco de Capricornio, palabra compuesta que significa “el cuerno de la cabra”. 

Con la piel de esta cabra, una vez muerta,  se hizo Zeus su égida (del lat. aegis, -ĭdis, y este del gr. αγς, -δος, escudo o coraza de piel de cabra). La piel de la cabra Amaltea, adornada con la cabeza terrorífica de Medusa, constituye el arma defensiva o escudo, la protección de la divinidad. Con este sentido figurado se usa la palabra en castellano. Véase, por ejemplo, esta frase de la prensa escrita: "Allí se estableció Corea del Norte como una República comunista, bajó la égida de la Unión Soviética, mientras que Corea del Sur quedó bajo la órbita de Estados Unidos".

El cuadro de Tiépolo muestra al dios Neptuno ofreciéndole la cornucopia a la serenísima república de Venecia, reclinada sobre la testa del león que la simboliza.


Otra cornucopia es la que sostiene en su mano izquierda el dios-río Tigris, una escultura del siglo II de nuestra era, situada en el Capitolio, una de las siete colinas de Roma, a la que se le han añadido Rómulo, Remo y la loba capitolina, sobre los que reclina su brazo derecho, para identificar al dios con el río Tíber.


2.- Lo de "faraón de Tartesos" es una alusión a Argantonio, rey de la mítica Tarteso (o Tartesos), una floreciente civilización prerromana de la península ibérica en el oeste de Andalucía. Según Heródoto, el padre de la historia, este longevo rey vivió ciento veinte años, de los que reinó ochenta. Era una figura mítica que representaba la longevidad y el poder, a quien Anacreonte no envidia,  porque no aspira ni a lo uno ni a lo otro.


La cancioncilla de Anacreonte que nos ha llegado, compuesta por una sola estrofa de cuatro versos (tres gliconios, que son octosílabos agudos, es decir, eneasílabos según el cómputo castellano,  y un ferecracio, que es un verso de siete sílabas contadas, estrofa que parece que huye a propósito del molde octosilábico de la lírica castellana) es un menosprecio de la riqueza y del poder, tanto monta: el poeta no nos dice lo que alaba como contrapartida, sino sólo lo que desprecia:  las riquezas y los poderes, en otras palabras, el premio gordo de la lotería de Navidad, la política y la economía, que son las dos caras de la misma moneda capitalista, la que persiguen afanosamente otros mortales, digamos que la mayoría democrática de nosotros.

Tampoco tiene mucho aprecio por la longevidad, como si quisiera darnos a entender así que la vida no se mide por el tiempo que dura, sino por la intensidad con la que se vive. Es verdad que no nos dice que es lo que querría en esta vida.

¿Qué nos queda entonces si despreciamos el dinero y el poder? No lo sabemos. Es verdad que nosotros, como canta el poeta, no sabemos la mayoría de las veces lo que queremos (podemos llamarlo de muchas maneras: amor, felicidad, salud, vida... sin saber muy bien en qué consisten esas cosas ni precisar mucho su significado), pero sí sabemos como decían los estudiantes indignados de mayo del 68 en París, lo que no queremos.

sábado, 20 de junio de 2020

"Asoma la tierra con sus frutos"


Ἴδε πῶς ἔαρος φανέντος   Mira cómo al aparecer la primavera 
Χάριτες βρύουσιν ῥόδα·   las Gracias hacen brotar las rosas;
ἴδε πῶς κῦμα θαλάσσης   mira cómo la ola de la mar
ἁπαλύνεται γαλήνηι·   se disuelve en la bonanza;
ἴδε πῶς νῆσσα κολυμβᾶι   mira cómo se zambulle el ánade, 
ἴδε πῶς γέρανος ὁδεύει.   mira cómo pasa la grulla.
ἀφελῶς δ’ ἔλαμψε Τιτάν,   Brilló Titán(1) abiertamente
νεφελῶν σκιαὶ δονοῦνται,   se van las sombras de las nubes,
τὰ βροτῶν δ’ ἔλαμψεν ἔργα,   brillaron las obras de los hombres.
καρποῖσι γαῖα προκύπτει,   Asoma la tierra con sus frutos, 
καρπὸς ἐλαίας προκύπτει·   asoma el fruto del olivo.
Βρομίου στέφεται νᾶμα   El licor de Dioniso se corona,
κατὰ φύλλον κατακλόνον   por hojas y por ramas descendiendo
καθελων ἤνθισε καρπός.    el fruto ya maduro de la vid. 
(Anacreóntica XLVI) 

NOTA.- (1) Alusión a Helios, el Sol, denominado aquí Titán, hijo del titán Hiperión y de la titánide Tía, vástagos ambos de  Urano y de Gea


 Anacreonte, Eugène Guillaume (1849-51)


En la edición de la Loeb Classical Library se ha suprimido el verso  καρποῖσι γαῖα προκύπτει,  considerado espurio por el editor.  Esta es la traducción inglesa, que no incluye dicho verso, que, métricamente confuso y además de difícil interpretación, parece que no sólo no fue escrito nunca por Anacreonte, sino tampoco por el imitador que compuso esta oda a la primavera.  See how the Graces swell the rosebuds now that spring has appeared; see how the waves of the sea become gentle in the calm weather; see how the duck dives and the crane makes its journey. Titan shines strongly, the shadows of the clouds are driven on, the fields of mortals shine, the olive-fruit peeps forth, the juice of Bromius fills out by leaf and by branch; the crop flourishes and blossoms.

Una versión latina de este poema atribuido a Anacreonte, pero que no es de él, sino de alguno de sus muchos imitadores y seguidores del período alejandrino o romano, cuyos nombres propios no conocemos, y que son los que paradójicamente le han dado la fama al poeta jonio en los tiempos modernos, cuya obra, además, sólo se conserva fragmentariamente, dice: sola frugibus grauescunt:  los huertos se recargan de frutos. Nuestro Anacreón castellano, don Francisco de Quevedo, parafrasea así el verso: "la tierra, agradecida a los gañanes, / escondida en las flores que ha parido".