Recordemos también cómo a propósito del evento deportivo de la ronda ciclista a España se organizaron varias protestas contra la participación del equipo israelí, que fue alentada por el Jefe del Ejecutivo español, quien en una alocución a sus fieles mostró su “admiración” por los abucheos y pitadas contra el genocidio palestino del Estado sionista y contra la presencia del equipo israelí que marcaron la cancelación de la última etapa de la vuelta, gritando con ínfulas chovinistas: “España brilla como ejemplo y con orgullo. Da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos” y concluyendo: "¡Viva el pueblo español!".
Pero hay guerras y guerras, y no son todas iguales. Las hay legales e ilegales. Y hay muchas de las que ni siquiera se habla, como si no existieran. Y hay otras de las que se habla a todas horas. Y hay guerras que se desaprueban gritando NO A LA GUERRA, como en el caso de la de Iraq y ahora la de Irán, y otras, como la de Ucrania, que se consideran legales porque son exclusivamente(?) defensivas, que se subvencionan y patrocinan económicamente y se justifican moralmente al amparo del engendro de la Unión Europea, para la que el Jefe del Ejecutivo español pide, no nos lo perdamos, la creación de un “ejército europeo común”, diciendo que España -¿quién es esa señora tan enseñorada que siempre va a misa y nunca está callada?- está lista para algo que no debe posponerse: "No en diez años, no en dos años, sino ya, mañana mismo, si me permiten la expresión coloquial", afirmando además que se equivocan quienes consideran que la creación de un ejército europeo es opcional. Avanzar "mañana mismo" hacia la creación de un ejército europeo común es según nuestro pacifista primer ministro la única forma de que la Unión Europea se haga valer en materia de seguridad.
La BBC, por cierto, nos ha informado recientemente de que unos científicos han encontrado en un grupo de chimpancés una sangrienta “guerra civil”, cuya violencia podría explicar el origen de los conflictos bélicos humanos, lo que vendría a demostrar indirectamente que la guerra entre especímenes, en lugar de ser un fenómeno exclusivamente social y humano, demasiado humano y hasta humanitario, sería algo natural de alguna manera. No está claro, dicen los investigadores, por qué la comunidad de casi doscientos chimpancés Ngogo del Parque Nacional Kibale de Uganda, que durante varias décadas habían vivido en armonía y se tomaban de la mano, ahora no se pueden ni ver y se dedican a matarse entre ellos. Estos animales se polarizaron, como se dice ahora, en dos grupos, que los investigadores llaman Occidental y Central. Los miembros de la facción Occidental comenzaron a atacar a los chimpancés del bando Central. Si los chimpancés, una de las especies más cercanas a los humanos genéticamente, se matan entre sí sin que medien entre ellos creencias religiosas, prejuicios racistas e ideologías políticas, ¿cómo no íbamos a polarizarnos y hostigarnos nosotros, que descendemos de los monos y tenemos además nuestras mochilas sobrecargadas de creencias, prejuicios e ideologías?



Esa 'polarización' de los chimpacés seguro que es por la Covid, que los inoculen y ya verán como se tranquilizan una temporadina.
ResponderEliminar