
sábado, 4 de abril de 2026
Teocracias

lunes, 15 de diciembre de 2025
Suicidarse y huir de la Navidad
Entre las razones que aducía Roland Topor (1938-1997) para suicidarse las hay para todos los gustos: desde políticas como no tener que tomar partido en las próximas elecciones democráticas, económicas como librarse de pagar impuestos o el alquiler de la vivienda, hasta frívolas (poner freno a su calvicie o adelgazar sin hacer régimen) y nostálgicas como que París ya no es lo que era. Alguna es un pequeño homenaje, como el lamento por la muerte de Groucho Marx, y otras nos hacen sonreír por su ironía (querer dotar al siglo XX de un hecho trascendental como sería la propia muerte del artista), sarcasmo y, en definitiva, por el humor negro que siempre se le ha atribuido y que destila.
A las 'cien buenas razones para suicidarse ya' que esgrimía habría que añadir una más, que sería: Para escapar de la imposición de la Navidad, que, de ser una fiesta religiosa cristiana que conmemoraba el nacimiento o natividad de Nuestro Señor Jesucristo, el Salvador, se ha secularizado y universalizado convirtiéndose en una fiesta consumista, que coincide con el solsticio de invierno y el nacimiento del Sol Pagano y con la celebración de las saturnales entre los antiguos romanos.
Prueba de la secularización o repaganización navideña es que ya solo los creyentes se atreven a felicitar las navidades como tales, limitándose la mayoría democrática de la gente, políticamente correcta, a felicitar las fiestas para no ofender a los musulmanes y a los ateos, con la celebración de comidas de empresa, previas a los ágapes familiares y hogareños de los días 24 y 25 de diciembre, generalizándose la entrega de regalos a los niños -y a los mayores, que siguen regalándose- a cargo de Santa Claus o Papá Noel, ese engendro de la Cocacola, en algunos países y de los Reyes Magos en el nuestro, en donde también se ha generalizado la costumbre extranjera.
Lo que hace Topor es formular doce propuestas para huir de las navidades, analizando brevemente los pros y los contras de cada una de ellas. Una de estas posibilidades es el suicidio, dada la ¿imposibilidad? de huir del calendario que se nos impone, cuya ventaja es que así se acaba no solo con las entrañables fiestas navideñas, sino con todo, y su inconveniente es que no es una propuesta muy original porque en realidad eso es lo que hace todo el mundo: quitarse la vida durante estas fechas, con la desventaja de que podría producirse el milagro nativideño, que sería insoportable, del re-nacimiento. Acaba Roland Topor deseándoles a sus lectores, como no podía ser menos, una feliz Navidad.
Estas razones para suicidarse y propuestas para escapar en Navidad de Roland Topor, que pueden leerse en nuestra pequeña biblioteca adjunta, fueron escritas probablemente en los años setenta del siglo pasado, por las alusiones a la realidad de aquel entonces -la muerte de Elvis Presley, por ejemplo, o la guerra del Vietnam- pero no fueron publicadas a título póstumo hasta 2018 por su hijo.
sábado, 29 de noviembre de 2025
Un Roto y varios descosidos:
A) El Roto:
"En las guerras, el arma definitiva es la paz". Al margen del dibujo y de que sea una mujer, probablemente un ama de casa desde la cocina del hogar, quien lo dice, que también es significativo por aquello de que la primera guerra es probablemente la de los sexos, el texto de José Luis Rábago, alias El Roto, es muy contundente: El arma definitiva de la guerra es la paz. No hay ninguna sola guerra en la que no se esgrima el arma y la excusa o coartada de la paz. Los militares y los ejércitos en general son los más pacifistas, pero no olvidemos a Órgüel: war is peace (la guerra es la paz, y viceversa).
B) Los descosidos:
Vuelve la pesadilla de las mascarillas:
Crece la gripe, que todavía no tocaba, a raíz de lo que sí: la vacuna contra ella. El reyno de Aragón ordena ya mascarillas volungatorias en centros sanitarios.
Influenza aviaria:
En compás de espera:

martes, 4 de noviembre de 2025
Retales de costura

Cada vez se oye más la frase “Sal de tu zona de confort” en todos los idiomas, como si el hecho de estar satisfecho fuera una culpa que tuviéramos que expiar.
*Κι αν βγω απ’ αυτή τη φυλακή / κανείς δε θα με περιμένει, versos de una canción griega moderna.
lunes, 13 de octubre de 2025
Hojarasca otoñal
Jota alternativa: La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa ni quiere ser española, ni convicta ni confesa, ni tampoco capitana de la tropa aragonesa.


domingo, 21 de septiembre de 2025
Así es la realidad (o la tomas o la dejas)
sábado, 17 de mayo de 2025
Teleseries y telediarios
viernes, 9 de mayo de 2025
El asunto de las balas

sábado, 3 de mayo de 2025
Nomofobia
Dependemos tanto de nuestro dispositivo electrónico que dispone de nosotros a su antojo, el móvil o celular, al que permanecemos constatemente conectados, que ya se ha inventado un terminacho, nomofobia , acuñado al parecer en el Reino Unido en el año del Señor de 2009 e importado como anglicismo: “nomophobia” (“no-mobile-phone-phobia”): es decir la fobia o miedo irracional a perder o que nos roben el teléfono móvil, fijado a nosotros ya como un apéndice de nuestras manos y dedos. Cuando uno no tiene su esmarfon a mano, tiene nomofobia, y se siente como si estuviera en pelotas, aislado del mundo y de los demás.
Marshall McLuhan sostuvo en “Las herramientas de la comunicación” que toda tecnología representa esencialmente una extensión de las facultades humanas, ya sean físicas o psíquicas. Cada dispositivo tecnológico amplificaría una capacidad humana: la rueda sería una extensión del pie, el teléfono del oído, la tele del ojo, la ropa de la piel, los ordenadores del sistema nervioso central, etc.
Hay una frase atribuida generalmente a Marshall McLuhan, que no es de él, sino de su amigo John M. Culkin, SJ, quien era profesor de comunicación y amigo cercano de McLuhan, que aparece en su artículo Culkin, J.M. (1967) A schoolman’s guide to Marshall McLuhan. Saturday Review, pp. 51–53, 71–72, donde expone y sintetiza el pensamiento de McLuhan, que dice en versión original: “We become what we behold. We shape our tools and then our tools shape us (Nos convertimos en lo que contemplamos. Damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos dan forma a nosotros).
Aunque la autoría literal es de Culkin, la idea sí pertenece al universo conceptual de McLuhan, lo que explica la atribución del dicho, muy en línea con su noción de que los medios son “extensiones del hombre” y de que toda tecnología modifica no solo nuestras acciones, sino también nuestras percepciones y estructuras sociales. Este enunciado resume uno de los principios fundamentales de su pensamiento: la idea de que los medios y las tecnologías no son solo instrumentos pasivos, sino que tienen un impacto activo y estructural sobre nuestras percepciones, comportamientos y formas de organización social.
Los dispositivos tecnológicos no serían simples herramientas a nuestro servicio, sino auténticas prótesis que modifican nuestra manera de percibir y relacionarnos con el mundo. El problema viene porque estas extensiones o prolongaciones de nuestro cuerpo conllevan paradójicamente una reducción: Cuando adoptamos una nueva tecnología, delegamos en ella algunas de nuestras funciones con el riesgo de atrofiarlas. Es lo que sucedió con la adopción de la escritura, que vino a atrofiar nuestra memoria. Es lo que sucedió con el automóvil que vino a atrofiar la movilidad de nuestras extremidades inferiores, algo que hemos formulado muchas veces aquí bajo la forma de que el utilitario, que es como se denomina a veces al coche, nos utiliza y nos convierte en sus chóferes.
Viene muy bien, como ilustración de lo que estamos diciendo, la viñeta de José Luis Rábago, alias El Roto, en El Periódico Global(ista), que representa un moribundo en su lecho de muerte, y un esmarfon que está ascendiendo a los cielos -o a la Nube, con más precisión- y reza "En el momento de la muerte el móvil se desprende del cuerpo". Sugiere gráficamente que el móvil es la moderna versión de nuestra alma, nuestra personalidad.
jueves, 24 de abril de 2025
Habemus papam?
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| Explosión del Challenger (1986) |
lunes, 21 de abril de 2025
Se retrasa la parusía: disculpen las molestias.
sábado, 22 de marzo de 2025
El rearme
En vez de la palabra "rearme", que es un término que no le gusta mucho y que, por lo tanto, no comparte mucho, el presi del ejecutivo prefiere camuflarlo como “salto tecnológico para reforzar la autonomía estratégica y para mejorar las capacidades de defensa”. Ahí queda eso. El mismo perro viejo, sarnoso y pulgoso con reluciente nuevo collar retórico. Y lo justifica pedagógicamente recurriendo al infame eufemismo: sustituye una palabra que entiende todo el mundo -rearme- por una frase incomprensible: "Tenemos que hablar de otra manera y dirigirnos a los ciudadanos (se le olvidaron 'las ciudadanas', error imperdonable en su pulcra corrección política) de otra manera cuando hablamos de la necesidad de mejorar la seguridad y las capacidades de defensa". Semejante sandez me recordaba a mí a aquella otra cuando decidió llamar al "toque de queda" que impuso en las Españas "restricción de movilidad nocturna".
































