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domingo, 8 de febrero de 2026

Pareceres C

486.- Faetón con el culo al aire. El visitante del palacio Chiericati de Vicenza que levantando la cabeza contemple el fresco pintado en los techos de la sala del firmamento puede ver la representación de la Constelación de Andrómeda, obra de Domenico Rizzo (1516-1567), que representa al joven Faetón o Faetonte, visto desde abajo, fracasando estrepitosamente a punto de caer en una posición poco decorosa con el trasero y las verijas al aire. No es un detalle menor e insignificante, sino que subraya la pérdida total de dignidad. Era Faetonte o Faetón hijo de Helio, o sea, el Sol, y aún no conocía a su padre, por lo que, cuando le fue revelado, rogó al astro rey que le concediera el deseo de conducir el carro solar que llevaba la luz cada día hasta los últimos rincones de la Tierra. Su padre se lo concedió imprudentemente. Resultado: Los caballos se desbocaron y abandonaron su consabido recorrido. Zeus todopoderoso, antes de que desapareciera la vida de la faz de su querido planeta, fulminó al auriga, que murió estrepitosamente. Su muerte fue llorada por las ninfas del río Erídano y por sus hermanas las Hijas del Sol, que acabaron transformadas en los álamos que crecen a las orillas de los ríos y los arroyos, y sus lágrimas convertidas en gotas de ámbar. No es a Faetón lo que representa la constelación de Andrómeda, sino el orgullo humano sorprendido con las nalgas y los testículos al aire. 
  
487.- No hace falta recurrir a la violencia. Hoy día no resulta ya necesaria como quizá lo fue en tiempos pasados ni tampoco conveniente políticamente hablando violencia alguna para imponer los dictados más irracionales. Basta con controlar -y eso se logra económicamente, es decir, políticamente- los grandes medios audiovisuales: los clásicos —con la odiosa televisión al frente y la radio menos invasiva pero no menos tóxica, ya estén en manos del gobierno o de la oposición que aspira a ocupar los escaños y ministerios del gobierno, ya del Estado o del capital privado— y el estercolero de las redes sociales de las tres uves dobles, la World Wide Web, la Red Informática Universal. La mayoría democrática aplastante de la población, incluidos muchos graduados, es funcionalmente analfabeta, incapaz por lo tanto de leer un texto escrito de no muchas palabras y complejidad sintáctica. Muchos universitarios no leen nada, y los que leen algo se limitan a los grandes titulares en letra gorda en la pantalla. La violencia, por lo tanto, se ejerce a través de la información que configura la opinión pública, pero no tanto de las palabras, sino de las imágenes analfabetas, que tienen un poder hipnótico. 
  
 
488.- El destino final (a propósito de una viñeta de Andrés Rábago, el Roto): El dinero es la medida de todas las cosas y el centro de todos los universos, un gran mecanismo de control que regula nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos; y de pensar. El dinero como vínculo social moldea lo que ata. Pero también podemos romper con la lógica del dinero como medida de todas las cosas y pensar que otro tipo de mundo es posible, que otro tipo de relaciones humanas, no monetizadas, es posible. El dinero es lo que mueve el mundo. Pecunia mundum mouet. A la vista del dibujo de Andrés Rábago, El Roto, podría decirse también que el destino final del dinero es convertirse en mierda. 
 
489.- Haciendo historia. Da vértigo ver a este hombre, Alex Honnold, el escalador estadounidense que sin cuerda trepa al rascacielos Taipei 101, el  coloso de acero, cristal y hormigón de Taiguán, sin ningún tipo de sistema de seguridad. Lo único que lleva consigo es un transmisor de sonido, es decir, un micrófono inalámbrico para que los telespectadores puedan oír su respiración, sus comentarios, sus silencios. Sin dicho micrófono su escalada sería una escena de cine mudo. El audio es una parte fundamental del documento. Son ni más ni menos que quinientos ocho metros de altura, y la proeza, realizada en poco menos de una hora y media, ha sido televisada por una conocida plataforma. La presentadora dice que Alex Honnold ha hecho historia otra vez, entrando en el Gran Libro de los Récords, es decir de las cosas que merecen ser grabadas en la memoria y recordadas, para lo que queda constancia escrita y testimonio visual, pésimo y peligrosísimo ejemplo para una juventud fácilmente manipulable y ávida de fuertes emociones. Podía haberlo hecho sin duda alguna en menos tiempo si no hubiera saludado al público que gritaba a los pies del edificio, a las cámaras, a los que miraban desde dentro pegados a las ventanas, pero no le convenía a los estándares de la plataforma que fuera muy deprisa. 
 
  
490.- El último abrazo. El abrazo que casi no se ve de dos jóvenes ingenieros en un aerogenerador en llamas: una historia trágica acaecida el 31 de octubre de 2013 en los Países Bajos. La imagen muestra una turbina eólica envuelta en llamas durante unas labores rutinarias de mantenimiento en un parque consagrado al dios del viento, Éolo, y causó la muerte de dos jóvenes ingenieros que se hallaban en el interior del aerogenerador en el momento del incendio. La intervención de los bomberos se retrasó debido a la gran altura de la estructura. El equipo especial tardó varias horas en llegar con una grúa a la sala de máquinas. El incidente puso de manifiesto los riesgos asociados a los incendios en aerogeneradores, así como las dificultades para extinguirlos, especialmente en instalaciones a gran altitud. A esto se une la noticia de que las turbinas eólicas causan problemas de salud. Un tribunal estrasburgués ha sentenciado recientemente: "...que el funcionamiento de los aerogeneradores ubicados cerca del domicilio de la Sra. X es la causa directa y cierta del estrés y la ansiedad que experimenta", estableciendo el vínculo legal entre estos y los mareos, alteraciones del sueño, ansiedad crónica, dificultad para concentrarse que padece. El informe de un neurólogo destaca la desaparición de las cefaleas cuando el paciente se aleja del lugar o cuando se apagan los aerogeneradores, cuyos infrasonidos, unas vibraciones inaudibles inferiores a veinte hercios, serían potencialmente causantes de fatiga, irritabilidad o náuseas en caso de exposición repetida. 
 

martes, 2 de septiembre de 2025

¿Turbinas eólicas? ¡No, gracias!

¿Qué es una turbina eólica, cuyo nombre evoca el de Éolo, el dios griego de los vientos? Es un aerogenerador, cuya altura ronda incluyendo las aspas los ciento cincuenta metros. El dispositivo convierte la fuerza del viento, que es una fuente natural y renovable periódicamente de energía, en electricidad. Al contrario del ventilador, que utiliza electricidad para mover el aire, la turbina eólica aprovecha el viento para producir electricidad. Las palas de la turbina, que son como las hélices de un avión o un helicóptero, utilizan la fuerza aerodinámica del viento para hacer girar un rotor, que hace girar a su vez un generador produciendo así electricidad que se vierte en la red. La creciente popularidad de la energía eólica se debe a que, a diferencia de la electricidad producida a partir de combustibles fósiles, no contamina, pero la construcción de estos artefactos no es nada ecológica porque hay que echar toneladas de hormigón en la tierra para sostenerlos, sobre las que ya no se puede cultivar. No resultan manejables ni se conoce todavía su vida útil, y, además, matan pájaros
 
La gente los llama a veces molinos de viento pero no son molinos, desde luego, porque no muelen nada, son unos artefactos gigantescos que, de cuando en cuando, generan algún que otro desastre ecológico como este que aquí se muestra.
 
 
 
Cada vez dependemos más de la electricidad, y cada vez necesitamos más energía eléctrica: recargamos las baterías de nuestros móviles diariamente. Cada vez abundan más patinetes y bicicletas y todo tipo de vehículos eléctricos que hacen cada vez más necesaria nuestra dependencia de la electricidad. Resulta triste, y poco saludable, ver a alguien joven sobre una bicicleta eléctrica que apenas necesita pedalear para que se mueva. Cada vez más niños usan patinetes eléctricos, ellos que podrían muy bien mover lospatines con sus propias fuerzas y hacer así algo de ejercicio. 
 
El proyecto eólico de Benavieja (Cantabria) plantea la instalación de catorce aerogeneradores de gran tamaño en los montes de Liérganes, Penagos y Santa María de Cayón, además de la construcción de una línea de evacuación de alta tensión que atravesaría Villaescusa hasta llegar a El Astillero. Promovido por una empresa, Araste SPV 2021 S.L.U., filial de Repsol Renovables, el proyecto fue publicado en el BOE el pasado 14 de julio. El gobierno autonómico se opone a él, por lo que la decisión última de su viabilidad depende del ejecutivo central. 
 
 
Los vecinos han presentado sus alegaciones populares que van desde el amor al territorio, al paisaje, a la biodiversidad, a la forma de vida y cultura tradicionales: "El polígono eólico industrial que Repsol pretende imponer no es transición, ni es verde: es despojo. No es para las personas que vivimos aquí. Es para seguir alimentando un modelo de consumo y de explotación que se disfraza de sostenibilidad mientras arrasa con todo a su paso." 
 
El proyecto podría generar impactos significativos sobre el paisaje, los recursos hídricos y la biodiversidad —incluidas especies protegidas y hábitats de interés—, así como comprometer la calidad de vida de los núcleos cercanos y afectar a actividades económicas estratégicas como ganadería, silvicultura y, lo último pero no lo menos importante a estas alturas, el turismo. Los beneficios privados de estas instalaciones no compensarán las pérdidas sociales, culturales y ambientales que van a generar.

 

Fotomontaje del pueblo de Esles con las futuras turbinas instaladas.