sábado, 11 de abril de 2026

Pareceres CVII

522.- La transición de Savater: El filósofo español actual más traducido y leído en todo el mundo, que, fue despedido fulminantemente de El Periódico Global(ista) del que venía siendo colaborador habitual durante muchos años, dice que él fue, como reza el refrán popular, revolucionario a los veinte porque tenía corazón pero que ya no lo es a los cuarenta (en su caso a los ochenta) porque tiene cabeza, es decir que es el filósofo trans, en el sentido filosófico del término,  que de pirómano incendiario ha evolucionado  a bombero. Y apunta sobre los motivos de su transición: La ideología izquierdista tirando a ácrata que me había formado leyendo a Bertrand Russell, a la escuela de Frankfort, asistiendo a los seminarios de Agustín García Calvo y en los enfrentamientos antifranquistas mientras hacía mi carrera en la Universidad Complutense, fue desmoronándose poco a poco al chocar con la realidad sin paliativos del odioso separatismo nacionalista y sobre todo de la violencia terrorista. Fue la realidad sin paliativos la que logró su transición, su conversión. 
  
523.- La pluma y la espada. En la vieja disputa entre las armas y las letras, no puede faltar el discurso de don Quijote a favor de las armas: Y, entre las que he dicho, dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. No se podía esperar otra cosa de nuestro hidalgo manchego, caballero andante y desfacedor de entuertos. Sin embargo, ¿que son las gestas heroicas sin un poema épico que las cante? ¿qué las del propio caballero andante sin un Cervantes que las cuente? Ed-Bulwer-Lytton acuñó el tópico literario de que la pluma era más poderosa que la espada, que quier decir que la palabra, sobre todo escrita, es más poderosa que la fuerza bruta de la espada, el relato más importante que los hechos, cosa que saben muy bien los medios de (in)formación de masas. Hay que decirlo sin perjuicio de que la misma mano puede empuñar la pluma y la espada. 
 

524.- Veintidós millones de empleos. El jefe del Ejecutivo español ha anunciado el pasado lunes a través de sus redes sociales a bombo y plantillo que, por primera vez en la historia, el país que regenta había alcanzado los 22 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social durante el mes de marzo. Lo ha hecho mediante un vídeo propagandístico en el que viste una camiseta hortera de la selección española de balompié con el número 22 sobre una camisa blanca de manga ancha, y ha elogiado el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, autónomos y autónomas, y emprendedores y emprendedoras, afirmando que "España tiene el mejor equipo" y que el país está "haciendo historia" gracias a quienes construyen el tejido productivo diariamente. Sea o no verdad, es lo de menos, porque lo de más es ese triunfalismo simplón y bocachanclas de un presidente que se traviste de fuzbolisto de la selección como podía haberlo hecho de torero y olé. Según la prensa del Régimen, la creación de empleo supera con creces la de los anteriores presidentes, por lo que se ha logrado el récord absoluto durante unos días de la simbólica cifra de 22 millones, los dos patitos numéricos, de personas afiliadas.
 
 
525.- Olor de santidad. Casi cien mil personas veneraron en Alba de Tormes del 11 al 25 de mayo las reliquias de Santa Teresa de Ávila, expuestas al público por primera vez en 111 años, 440 después de su muerte. La exposición de su cadáver supuestamente incorrupto concluyó con una procesión por las calles de la ciudad y el resellado del ataúd de plata. Teresa, monja del siglo XVI y figura central de la Contrarreforma española, murió en 1582. La última vez que sus restos fueron exhibidos públicamente fue en 1914, y solo por un día. Esta vez, la exposición duró dos semanas y atrajo una gran participación. El ataúd, que mide poco más de un metro de largo, contiene el cráneo y parte del cuerpo de la santa, vestido con hábitos monásticos. Su corazón se conserva en otra parte del mismo templo, mientras que otras reliquias, como una mano y dedos, se encuentran repartidos por iglesias católicas de todo el viejo continente. Muchos de los peregrinos expresaron una profunda emoción ante aquella experiencia inolvidable. Ante las críticas mordaces de los que se burlaban de la exhibición de un cráneo hediondo de cuatro siglos y medio de antigüedad, las autoridades eclesiásticas argumentaron que era una práctica tradicional de la fe católica, cuando una persona es considerada candidata a la santidad o, más en el caso de Teresa, que ya es santa. El "olor de santidad" es un concepto religioso que describe un aroma agradable o floral que se dice que emana de los santos, sus reliquias o sus cuerpos después de la muerte. Se considera una señal de que la persona vivió una vida santificada y de gracia divina, pero lo que para unos es olor, para otros es hedor de santidad. 
 
 
526.- Tristes guerrasCada vez más civiles mueren en las guerras, como si eso, que no es bueno, fuera lo peor de los conflictos bélicos, en los que solo deberían morir militares, que para eso les pagan. En las guerras antiguas, cuando se tomaba una ciudad enemiga lo normal era pasar a cuchillo a los varones en edad de empuñar las armas y esclavizar a mujeres y niños. Pero hoy en día, abolida teóricamente la esclavitud en la teórica declaración de los derechos humanos, lo normal parecería que los militares se mataran entre sí, excluyendo a los civiles. Pero como revela la vinculada publicación electrónica, es difícil encontrar datos. No obstante, según las estimaciones más conservadoras, se habrían producido en el mundo entre treinta y cuarenta millones de pérdidas de vidas humanas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Algunos cálculos que incluyen las víctimas indirectas elevan la cifra a más de cincuenta millones, a las que habría que sumar los millones de desplazados, así como el daño causado al medio ambiente y al planeta, que no es poco. Escribía el otro día en La Razón Luis María Ansón, reportero de guerra en su juventud, que el presidente de los Estados Unidos había abierto de par en par los portones del templo de Jano, aludiendo con esta expresión a que había desencadenado la guerra, y hacía estas reflexiones previas a propósito de la guerra: No existe la guerra justa ni la guerra legítima ni la guerra defensiva ni la guerra religiosa ni la guerra necesaria. Todas las guerras son una atrocidad. En mi primera juventud fui corresponsal de guerra para ABC y sé muy bien lo que digo, Lo he repetido además a lo largo de toda mi vida. Como escribió Lamartine, la guerra no es más que el asesinato en masa. En Vietnam, en Camboya, en Israel, en el Congo y en otros lugares menores tuve ocasión de comprobar la bestialidad de la guerra. Sangrienta perdición, yugo tirano, escribió nuestro Hurtado de Mendoza, «origen y osadía de la primera tiranía»

 

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