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sábado, 4 de abril de 2026

Teocracias

    El argumento que sostienen algunas almas cándidas e ingenuas de que Occidente -léase los Estados Unidos de América- lucha contra los regímenes fundamentalistas religiosos, léase teocracias, parece cada vez que pasa un día que pasa más ridículo y cae por su propio peso al mínimo análisis lógico que se haga.
 
     Mientras algunos acusaban a Irán de fanatismo e integrismo religioso musulmán de sumisión a Alá, que eso es lo que quiere decir islam, una veintena de pastores evangélicos y líderes religiosos cristianos, procedentes de distintos puntos de los Estados Unidos, imponían en el Despacho Oval de la Casa Blanca las manos sobre el presidente elegido democráticamente, invocando sobre él que se derramara «la gracia y la protección divinas», a modo de ritual para desear el éxito de Estados Unidos en la guerra contra Irán y su operación Furia Épica que el Ejército norteamericano despliega en el país persa no sin la colaboración y acicate de las Fuerzas de Defensa del Estado divino de Israel. 
 
    Los líderes religiosos realizaron una plegaria conjunta con el presidente. El pastor evangélico que dirigía la plegaria, colocó durante el acto su mano sobre el hombro del presidente norteamericano, mientras otros pastores también hacían lo propio en un gesto de imposición de manos. El mandatario, por su parte, sentado sobre el trono de su despacho, cerraba los ojos y parecía meditar profundamente en una actitud poco habitual en él de recogimiento interior, vídeo que fue difundido por el propio equipo presidencial con el siguiente comentario: «Dios bendiga a los Estados Unidos». 

    No es un episodio aislado, sino un acto mesiánico en el que el presidente de los Estados Unidos parece recibir la bendición de la gracia divina sobre su persona. El mandatario norteamericano había creado, mediante un decreto ejecutivo firmado en febrero del año pasado, una Oficina de Fe específica en la Casa Blanca. Para dirigirla, nombró a una tal Paula White, consejera espiritual y telepredicadora estadounidense, autora de varios libros y líder del movimiento carismático o neopentecostalista, conocida por su participación en las dos administraciones presidenciales del presidente norteamericano, la cual al parecer habló en lenguas desconocidas durante una retransmisión en directo en víspera de las elecciones de 2020 invocando “«refuerzos angelicales de África y Sudamérica» para asegurar la victoria del candidato. En ese mismo ámbito eclesiástico, las «prayerwalking» —marchas colectivas contra los espíritus malignos— y los exorcismos masivos son prácticas habituales.
 
    Esta mujer, hace escasos días, durante un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca con más de cien líderes religiosos, comparó al actual inquilino de la Casa Blanca con el propio Jesucristo. Textualmente dijo: «Has sido traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón familiar que nos mostró Nuestro Señor y Salvador». Y aún más, aprovechando la Semana Santa y santificación de la semana judeocristiana veterotestamentaria: «Puesto que Él resucitó, tú también te has levantado».

     La consejera espiritual oficial del presidente de la primera potencia mundial comparó al jefe de Estado con Cristo redivivo. También estaba presente en el acto el obispo católico Robert Barron, uno de los que cuenta con más fólogüers o seguidores en los Estaods Unidos, y que ya ha sido anunciado como orador para el 17 de mayo en el acto solemne en el que el presidente y ayatolá cristiano volverá a consagrar oficialmente a Estados Unidos como “una nación bajo Dios”. El obispo católico se limitó a aplaudir. Era su forma ruidosa de asentimiento, mientras la oratriz comparaba al presidente con Nuestro Señor Jesucristo. 
 
    Recordemos la frase que aparece en los billetes y monedas del dólar estadounidense: "In God We Trust", que se traduce como "En Dios confiamos" o mejor “En Dios tenemos fe”, que es el lema oficial de los Estados Unidos, adoptado por ley en 1956 según informa la inevitable Güiquipedia, y que se incluye en todas las denominaciones para reafirmar la fe religiosa en la herencia y la moneda, que es el futuro del país.
 
 
     No perdamos, pues, de vista que Occidente -léase los Estados Unidos de América, esa excrecencia de la vieja Europa- es una teocracia y un régimen fundamentalista religioso moderno, monoteísta, como aquel otro, mucho más arcaico, contra el que dice combatir con épico furor y la ayuda del León Rugiente de esa otra teocracia no menos arcaica, que es la sionista del Pueblo Elegido del Israel. 
 
    Y no vamos a decir aquí que, como sugiere la viñeta de El Roto, "esto no lo arregla ni Dios" -¡esto no lo arreglo ni yo!, reza la viñeta, dado que es Dios quien habla en primera persona, que es la primera de la Trinidad-, sino que esto lo ocasiona y por lo tanto no lo puede arreglar el propio Dios, se llame Dios, Yahvé, Alá, o  como quiera que se llame, cuando su advocación más moderna y su nombre más verdadero es Mammón.  
 

 

viernes, 3 de abril de 2026

Nuncios electrónicos (II)

Secreto de Estado: Todos los Estados del mundo guardan a buen recaudo el secreto del crimen de Estado que perpetran: la inmolación del pueblo en sus altares. 
¿Para qué sirvió la gloriosa Revolución Francesa? Para que bajo el Nuevo Régimen los súbditos, denominados ciudadanos, cambiasen de nombre pero no de condición. 
Hemos asistido a la incorporación femenina a tareas consideradas antaño masculinas -el trabajo, la guerra y la política- so pretexto de liberación de la mujer.


Mejor que reivindicar una identidad que nos constriña como hacen todas, librarse de todas las identidades, jaulas definitorias que pretenden ser definitivas. 
El “yo”, no yo, sino el “yo” es un ente puramente metafísico, una construcción identitaria real y falsa, mera abstracción, y a Dios por lo tanto equiparable. 
La identidad, como la roca de Sísifo, cuando logramos elevarla cuesta arriba hasta la cima, cae por la otra pendiente por lo que hay que volverla a remontar.
oOo 
 Cuando uno está enamorado de alguien, ya no quiere a nadie, dijo Proust, ni siquiera, por muy paradójico que parezca, a la persona de la que está uno enamorado. 
La infidelidad, se dice, es una forma de traición. ¿A quién? Ser fiel a una persona supone ser infiel a otras. Ser fiel a uno mismo es ser infiel a los demás. 
El pez grande se come al chico, dice la gente, lo mismo que el Amor mayúsculo se come al minúsculo, que es, no hace falta decirlo, el buen amor, el de verdad.
oOo 
Para ver hay que olvidar el nombre de la cosa que se ve, dijo Valéry; para conocer a alguien hay que olvidarse de su nombre propio y de las ideas que tenemos.
Ya veremos, dijo el ciego, pero ya sabemos que el peor ciego es aquel que no quiere ver, y que para ver hay que perder la fe, porque la fe obnubila y enceguece.
 Lo que envejece no son las canas, ni las arrugas, ni los años ni los quilos de más que hemos echado a la personalidad, sino las ideas que tenemos y nos tienen.
oOo 
Programados desde la infancia para solucionar problemas, no podemos ya adultos vivir sin ellos. Si no los tenemos, los creamos de la nada a fin de resolverlos. 
Nos inculcan desde pequeños en la escuela que la realidad es la verdad. Si así fuera, saltaría a la vista la evidencia y no sería tal adoctrinamiento necesario. 
La pescadilla de enroscar, el pez que se muerde su propia cola: yo no puedo resolver mis problemas propios personales, porque yo soy mi único problema personal. 
El fascismo, cuya pretensión totalitaria era controlar las vidas administrando la muerte, nunca había desaparecido porque era la esencia del estado democrático. 
Los antifascistas enarbolan un fantasma inexistente declarándose en su contra, y aceptan de paso el sistema de dominación vigente del capitalismo democrático. 
Un hombre irrumpió con una pistola en un bar y descerrajó cuatro tiros al televisor. No era un desequilibrado mental, sino alguien cuerdo: sabía lo que hacía. 
oOo
Aguardando la invasión de los bárbaros que destruya el Imperio, como en el poema de Cavafis, pero resultaba que los bárbaros ya estaban dentro: éramos nosotros.
 Ante la duda de cómo distinguir a herejes de católicos, el jefe de los cruzados ordenó: ¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los buenos!, desatando la masacre. 
¿Vivir? ¿Quién vive? Nosotros somos los muertos, las calaveras y los huesos de los esqueletos que yacen entre las cuatro tablas de nuestra definición, el ataúd.
oOo
Unus uir nullus uir: Uno no es ninguno, para que haya uno tiene que haber por lo menos dos; y un matemático pitagórico, a más, que haga el cómputo y los cuente. 
La ideología científica, la nueva fe laica, ha venido a sustituir religiosamente a la vieja teología, renovando el repertorio de creencias y artículos de fe. 
Tiene la Ciencia poca conciencia, mala conciencia. Sigue a la Ciencia, fe y obediencia, falsa creencia, donde la ciencia brilla, evidencia, ay, por su ausencia. 
oOo
Según Ambrose Bierce, el conservador es el político enamorado de males existentes, diferente del político liberal, que desea reemplazarlos por males novedosos. 
Nos aborregan retransmitiendo el entretenimiento pasivo y espectacular del balompié que para más sarcasmo se llama “foot-ball” con un anglicismo innecesario. 
La Tierra no es plana, desde luego, según las evidencias científicas, pero el mundo, al igual que muchos encefalogramas humanos, se está aplanando cada vez más.
 ¡Ultraje a la bandera? No rendirle reverencias a una bandera no es hacerle ningún agravio; el que haya banderas, ese es el genuino ultraje de lesa humanidad.
 En la lucha contra toda discriminación (sexual, laboral, racial...) no se combate lo suficiente y se olvida la que nos divide en ricos y pobres: la económica.
A río revuelto, ganancia de pescadores. Los pudientes aprovechan cualquier crisis para aumentar su control sobre los podidos. Y si no hay crisis, la provocan.
oOo 
 ¿Qué salvaría yo, si acaso se me pregunta, de la quema de un incendio pavoroso y me llevaría conmigo a una isla desierta? -El fuego, sin ningún género de duda.
 ¿A quién le interesa un futuro sostenible? ¿A quién que el diseño del futuro se sustente y sostenga?¿A quién le interesa el trampantojo engañabobos del futuro? 
La imagen familiar de un pararrayos en lo alto de la torre de una iglesia es, según Karl Kraus, el voto de censura contra Dios más fuerte que se pueda concebir.
 ¿Por qué cuando alguien muere se dice de él que ha pasado a “mejor vida”? ¿Hay, acaso, una vida post mortem mejor que la presente? ¿Hay vida antes de la muerte?
 Celebran el cincuentenario del aterrizaje en la Luna, bien digo, y no alunizaje, porque el satélite pasó a ser parte de la Tierra y a integrarse en el sistema.
 En Alicia en el País de las Maravillas una benévola Morsa invita a unas ostras a un banquete del que serán comensales y pitanza: del festín, el plato principal. 
El príncipe y la princesa se casaron y fueron felices. Todos fueron muy dichosos en el reino, salvo las perdices sacrificadas a fin de celebrar el casamiento.

jueves, 2 de abril de 2026

Pareceres CVI

517.- ¿Volver a la Luna?  La NASA, National Aeronautics and Space Administration, que es la agencia espacial de los Estados Unidos retransmitió urbi et orbi el 20 de julio de 1969 que Neil Amstrong era el primer hombre que había puesto el pie en la Luna. Y ahora sigue empeñada en su afán enfermizo de dominar el espacio y de colonizar nuestro satélite a fin de enviar periódicamente ejemplares humanos a habitarla, y de paso distraernos de la rabiosa actualidad ofreciéndonos nuevos contenidos. Espera la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio instalar en el futuro que ya está amueblando para la próxima década varias bases habitables en la superficie lunar donde puedan permanecer los astronautas. La novedad es que la expedición actual va a explorar la cara oculta de la Luna, lo que nadie ha visto todavía, donde no hay comunicación con la Tierra, ni güifi ni cobertura. Por eso envían a cuatro astronautas bajo la advocación de Ártemis, hermana gemela de Apolo, que incluye por primera vez entre los tripulantes a una mujer para dejar su huella de género. La Humanidad va hacia la Luna, dice un periódico haciendo historia, cincuenta y cuatro años después, y otro celebra el exitoso despegue de la nave que "marca el regreso del ser humano a la órbita lunar". Pero no se puede volver a donde nunca se ha ido ni estado.
 
 
518.- El báculo y la mano. Citaba Giorgio Agamben al profeta Isaías en su columna Il bastone e la mano, que dice así: ¿Pero y por ventura se gloriará la segur contra el que corta con ella, o se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? Eso es como si se levantase la vara contra el que la maneja, o se envaneciese el bastón, que al cabo no es más que un palo. (Isaías, X, 15) Y comenta cómo las palabras del profeta describen exactamente lo que está ocurriendo hoy en día: los dispositivos tecnológicos son el bastón que pretende dirigir, y de hecho, dirige a quien lo maneja, o, más bien, a quien cree manejarlo. Incapaces de dominar las herramientas que hemos creado, renunciamos a pensar, dice Agamben, y nos sometemos al bastón que se nos ha escapado de las manos. Parece absurdo que un instrumento se rebele contra su creador: el hacha, la sierra o el bastón son herramientas, metáforas de nuestra tecnología, que nos instrumentalizan, parece mentira pero no lo es, a sus usuarios. Es lo que sucede con nuestros dispositivos, que, estando a nuestra disposición, disponen de nosotros. 
 

 519.- Descubriendo el Mediterráneo. La feminista y abogada experta en sistema penitenciario, género y derechos humanos, Alicia Alonso Merino escribe en “Prisiones binarias, violencias reales” que las cárceles están estructuradas sobre una división binaria: prisiones “masculinas” y “femeninas”, y que esa clasificación ignora la existencia de identidades trans y no binarias, a las que somete a una violencia estructural considerable. Pero la existencia de las cárceles supone de por sí una “violencia estructural constante”, independientemente de que sean binarias o no binarias. Las cárceles existen para que los que estamos ocasionalmente fuera de ellas creamos que somos libres en comparación con la población reclusa que se pudre entre sus muros. Añade Alonso Merino que la "asignación de las personas en función del sexo asignado al nacer o de criterios anatómicos no solo niega su identidad, sino que las expone a condiciones que afectan gravemente su salud mental, emocional y física", como si ese fuese el mayor problema que plantean las prisiones para los reclusos, para concluir su descubrimiento diciendo que las personas LGTBIQ+ privadas de libertad enfrentan mayores riesgos de sufrir agresiones físicas, sexuales y psicológicas, tanto por parte de otros reclusos como del personal penitenciario, que las no binarias. 
 
  
520.- ¿Cambio de hora? Si yo fuera demócrata, que no lo soy, propondría que se celebrara un referéndum ahora mismo proponiendo a la gente qué cambio de horario prefiere que se mantenga durante todo el año: el de verano o el del invierno. Esta pregunta conlleva una petición de principio. Se da a elegir entre dos horarios para que se adopte uno mayoritariamente aceptado. Pues si me lo preguntan a mí, no sé si prefiero el invernal o el estival o, más bien, ninguno de ellos, ningún horario. La petición de principio es que sostengamos un horario, y de paso un calendario, es decir, que aceptemos que se nos imponga uno sin necesidad de estar cambiando dos veces al año. 

 
521.- Ileísmo. Se denomina ileísmo (del inglés illeism, y del demostrativo latino ille, aquél, él) a la práctica de hablar de uno mismo en tercera persona diciendo él, ella, o el nombre propio, en lugar de la primera persona ("yo"). Uno de los ejemplos antiguos más claros es el de Julio César, personaje en el que se confunde el protagonista de los hechos y el narrador que los escribe para que consten en el libro de la Historia, porque es el mismo (algo así nos pasa con el término historia, que es por un lado el hecho acontecido pero por otro el dicho), que hablaba de sí mismo de manera objetiva y distante, como recordarán los escasos lectores de los latines de la Guerra de las Galias que queden, si queda alguno por fortuna: Cum esset Caesar in citeriore Gallia... Hablar de uno mismo en tercera y no primera persona parece cosa de niños pequeños a los que su mamá o su papá o su abuelo les pregunta: ¿Qué quiere el nene? Y este, que todavía no dice yo, porque está aprendiendo a hablar y todavía no ha adquirido tan importante pronombre personal, contesta "El nene quiere parque". El niño todavía no sabe tampoco cuál es su nombre propio, ni quién es él, bendito sea su anonimato. 
 
 

miércoles, 1 de abril de 2026

Nuncios electrónicos (I)

Han creado el problema del caos para imponer la solución de restablecer el orden, provocado el incendio para, acto seguido, apagarlo y salvarnos de las llamas. 
No hay pueblos, en plural, a pesar de las numerosas denominaciones de origen existentes, sino un único pueblo, en singular colectivo que no admite gentilicios. 
Que nadie se llame a engaño: la democracia es el sistema perfecto de dominación del pueblo con su consentimiento y colaboración, la pluscuamperfecta dictadura. 
 Un verso de una vieja comedia de Plauto: “Ego tu sum, tu es ego” (Yo soy tú, tú eres yo) ¿Quién, como en aquella cantilena infantil, es más tonto de los dos? 
Gnóthi seautón, dijo el oráculo de Delfos, lo que en román paladino es “Conócete a ti mismo”. Voy a darte un consejo mejor: Olvídate a ti mismo, olvídate de ti. 
Ante una fotografía. Yo no soy ese porque ha pasado el tiempo, pero tampoco era ese cuando la foto inmortalizó -matándolo- el instante: yo sigo vivo todavía. 
 oOo
No es fácil distinguir los personajes de la ficción de los de la realidad y viceversa, habida cuenta del carácter ficticio de la realidad y real de la ficción. 
Crea (y exporta) la lengua de Chéspir un innecesario neologismo grecolatino: hiperstición (hyperstition) para la ficción que a sí misma se hace real y realiza. 
La realidad sin ficción es insoportable, de lo que se deduce que la función de la ficción es hacer que la realidad resulte con esa píldora edulcorada tolerable. 
 oOo
El mirón, voyerista o voyeur no suele ser el que más y mejor ve, sino, por el contrario, el que ve peor y tiene menor campo visual, porque ve sólo lo que mira. 
Mientras nos entretenemos mirando y pasando pantallas, no vemos lo que tenemos delante y resulta más evidente: seguimos inmersos, ay, en la caverna de Platón. 
Hagamos visible, hoy que tanto se reivindica la visibilidad, no lo invisible, sino lo evidente que salta a la vista y que no ha sido sin embargo visto todavía. 
oOo 
La semana es el uróboro perfecto, monstruo mitológico serpentiforme que se muerde la propia cola y forma un círculo vicioso que gira raudo como rueda sin cesar. 
Un año acaba y otro, que no es otro sino el mismo, vuelve a empezar. Se repite el mismo fenómeno de rotación: ave Fénix que renace una vez más de sus cenizas. 
No hay 'hechos futuros': si son hechos, están realizados; si son futuros. no están, como diría un niño pequeño que está aprendiendo a hablar, 'hacidos' todavía. 
 oOo
Matadero y pudridero de almas muertas, el proceso educativo asesina al niño, que labra así su porvenir cavando la propia tumba donde yacerá muerto y enterrado. 
El niño vacío y el niño lleno. Frente a la pedagogía que considera que el niño viene al mundo vacío y hay que llenarlo, la antipedagogía propone lo contrario. 
Cuando se anuncia por megafonía que se ha perdido un niño, pienso, igual que Gómez de la Serna, que ese niño soy yo (y que soy el adulto que lo ha extraviado). 

Guerra sucia: Aplicar el adjetivo “sucia” al sustantivo “guerra” sugiere por el contrario que hay o puede haber otra “limpia”, la guerra así resulta blanqueada. 
Elogio homérico de los feacios, que no se arman de arcos ni flechas, sino de amarras, mástiles, velas y remos de naves con que surcan ufanos el mar espumeante. 
Los equipos deportivos sustituyen en el imaginario colectivo a huestes y ejércitos rivales, y el campo de juego donde se celebra la competición, al de batalla. 
oOo 
La traducción es una traición (traduttore, traditore) cuando se hace entrega o tradición de las cenizas que se conservan y no de la llama viva que las encendió. 
Si tenemos al zorro astuto dentro del corral, la amenaza del lobo oportunista y nocturno devorador de gallinas debería ser la menor de nuestras preocupaciones. 
En el juego infantil del ganapierde o mundoalrevés, el que pierde gana librándose así de sus prendas, y viceversa, pierde el que gana cargando con las suyas. 
 oOo
Una religión cuyo séptimo mandamiento es “No robarás”, no solo está condenando el robo de los bienes ajenos, sino justificando además la privada propiedad. 
 Infodemia: neologismo híbrido grecolatino vía inglesa: sobreabundancia de información que hay y que en vez de aportar claridad a los asuntos provoca confusión. 
 Vita ante mortem? Aunque pueda parecer una cuestión absurda, no lo es en absoluto. Tenemos todo el derecho del mundo a plantearla: ¿Hay vida antes de la muerte? 
oOo 
Las empresas farmacéuticas están tan interesadas en que la gente goce de buena salud como los traficantes de armas en que haya convivencia pacífica en el mundo. 
La tecnología, igual que el gobierno, crea problemas que solo puede resolver ella misma: el primero: cómo vivir sin ella: a saber, como siempre, sin tecnología. 
Ya no sentimos ni frío ni calor en el cuerpo, sino solo los números que cuantifican las temperaturas que pronostican los meteorólogos y marcan los termómetros. 
 oOo
Han cargado intencionadamente el término 'progresista' de valor positivo, como si todo lo que progresa fuese bueno o como si fuese bueno que todo progresara. 
Decir como algunos que aquello fue peor que esto o que esto podría ser peor todavía, cuando se ve que esto es lo peor que hay, es una invitación al conformismo. 
(A Paul B. Preciado) «Soy persona trans por disidencia de este régimen binario aberrante» 
Transitando de un sexo a otro no se destruye “este régimen binario aberrante”, sino que se refuerzan por el contrario los estereotipos sexuales existentes. 
oOo 
Nos embarga a veces la ilusión y afán de poseer algo que nos falta, cuando la mayor satisfacción a nuestro alcance sería librarnos de lo mucho que nos sobra. 
Mal necesario: La mayor, más perniciosa y nefasta mentira que sostiene al Régimen es la aceptación del "mal" como necesario: no hay del mal necesidad ninguna. 
El éxito abrumador de la palabra “protocolo” ha consistido en desbancar y oscurecer un término que ya no sonaba muy bien debido a su trasparencia: “reglamento”. 
Aviso de cierre: Ahí queda eso, valga para lo que valga, si vale para algo. Y si no, que lo borre el viento. Se cierra, valga la paradoja, aquí, sin conclusión.

martes, 31 de marzo de 2026

¡Ah de la vida!

    "Beautiful Boy (Darling Boy)" no es una de las mejores canciones de John Lenon ni por su música ni por su letra. Apareció en su último álbum “Double Fantasy” (1980) que grabó con su esposa Yoko Ono. La canción está dedicada a su hijo pequeño Sean, que nació en 1975 y contaba a la sazón cinco años. El título Niño lindo, niño adorable alude al hijo que a su padre le parece guapo por aquello sin duda de que como dice el Quijote “no hay padre ni madre a quien sus hijos parezcan feos”, refrán que suele citarse a veces en forma de pareado para alabar la bondad y belleza de lo propio frente a lo ajeno: “a nadie le huelen mal sus pedos / ni le parecen sus hijos feos”. 
 
    El caso es que la letra de la canción contiene una serie de tópicos paternalistas como no tengas miedo, el monstruo se ha ido, tu padre está aquí para ayudarte, y demás porque quiere reconfortar al hijo que al parecer que ha tenido una pesadilla. Pero contiene una frase que se ha hecho popularmente proverbial y famosa: "La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes" (Life is what happens to you / While you're busy making other plans).
 
 
     Suele decirse que esta frase resalta la importancia de vivir el ahora -aunque habría que matizar y decir mejor 'vivir ahora' (y no vivir el ahora o el momento presente, inasible como es) y no proyectarse hacia el futuro haciendo constantemente planes.
 
    La frase, sin embargo, no es de John Lenon ni de Yoko Ono. Al parecer es de la sección “Quotables quotes” (citas citables) de la revista Reader's Digest, atribuida a Allen Saunders, un autor poco conocido, pero que acierta a decir algo en lo que todos estamos cabalmente de acuerdo. En 1957, Reader's Digest publicó un breve artículo de este autor donde aparece la frase de la que se apropió John Lenon, cuya paternidad se le atribuye a menudo porque gracias a su fama y a su canción se ha difundido por todo el mundo, convirtiéndose en una máxima popular que se ha citado, reutilizado y adaptado innumerables veces. «La vida», escribió Saunders, «es lo que sucede (o lo que pasa) mientras estás ocupado haciendo otros planes». 
      
     Existe todavía una versión ligeramente anterior (septiembre de 1956) que aparece en una de las tiras cómicas de Mary Worth, una mujer mayor, amable y sabia que da buenos consejos y resuelve problemas cotidianos de la gente: “Life is something which happens while we’re waiting for something else” (La vida es algo que sucede mientras esperamos algo más). Podríamos glosarla quizá mejor diciendo: “La vida es lo que nos sucede mientras estamos ocupados haciendo planes para el futuro”. 
 
    Es una definición negativa. La vida -no sabemos bien lo que es- es lo que pasa mientras estamos haciendo otras cosas, porque estamos tan (pre)ocupados por nuestro futuro, nos dice el sentido común, que es el menos común de los sentidos y que sin embargo albergamos todos y cada uno en algún oscuro lugar de nuestro fuero interno, que no nos queda tiempo ahora y aquí para vivir.

lunes, 30 de marzo de 2026

¿Hay o no hay muerte?

     No hay muerte es el sugestivo y sugerente título, no poco impactante, de un artículo publicado por Félix de Azúa en The Objective. En su afán de destacar algunas frases o palabras, no sé si el autor o más bien el equipo editorial del periódico digital, las resaltan en negrita, como si quisieran subrayar así lo que consideran más importante y facilitar la optimización para los motores de búsqueda, la SEO (Search Engine Optimization, en la lengua del Imperio), atrayendo más tráfico y haciendo la güeb más fácil de entender para motores y usuarios que tienen prisa por asimilar las ideas principales en poquísimas palabras. 
 
Caricatura de Félix de Azúa, Luis Grañena (2020) 
 
    Pero lo primero de todo es el título, por supuesto, que ha de ser deslumbrante y sorprendente, y que se debe al autor del texto: “No hay muerte”. Me recuerda al clásico epicúreo de la incompatibilidad de los vivos y los muertos. ¿Cómo no va a haber muerte si es un hecho paradójicamente biológico, y es ley de vida, como dice a veces resignadamente la gente? Pues no la hay, escribe Féliz de Azúa, o, si la hay, es como si no la hubiera porque como Epicuro le escribe a Meneceo no nos atañe ya que, si nos alcanza, nosotros ya no somos nosotros: “Así pues, el más terrible de los males, la muerte, no es nada para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente; y cuando la muerte está presente, entonces nosotros no somos”. El fiel discípulo de Epicuro que fue Lucrecio lo recoge en un hexámetro latino: "Nil igitur mors est ad nos neque pertinet hilum" (Nada es pues a nosotros la muerte y nada nos toca).
 
    Comienza el autor hablando de los niños “que en plena guerra, en espacios completamente destruidos, en basureros, siguen jugando. Cuatro palos, una chapa, y no necesitan más”, y compara a los infantes con los cachorros de tigres, caniches o caballos, que se combaten entre sí sin jamás dañarse. Aventura dos posibles explicaciones, inconsciencia y evasión de la realidad, que rechaza: “No me convence llamar 'inconsciencia' o ausencia de realidad a lo que para un niño es innegable, a saber, que la vida es eso y sólo eso, que el mundo es juego. Ni conocen otra cosa, ni tienen el menor interés por conocerlo”. 
 
    Cuando los niños entran en la edad adulta, haciendo uso de razón y entendimiento, es decir, de lenguaje, se impone la heroicidad, dice el autor, queriendo decir que se impone la idea de la muerte, y afirma: “En esa época la concurrencia, la oposición, la lucha, son despiadadas. Desaparece el elemento esencial del juego entre niños y cachorros que era la ausencia del tiempo. Ahora se está jugando la vida misma con urgencia, y sólo puede haber un ganador”. Lo más interesante que aporta desde mi punto de vista es la ausencia de la imposición del tiempo entre las tiernas criaturas humanas y las otras criaturas animales, y su reinado en los adultos humanos, así como la equiparación que hace más adelante del cristianismo -el alma es naturalmente cristiana, que decía Tertuliano-   y el socialismo -también podríamos aventurar que el alma es por naturaleza marxiana- que “no es sino el recurso de quienes temen perder o empobrecerse en la lucha heroica y buscan el amparo de un simulacro de dios, el Estado, al que consideran 'protector'”. 
  
    Lo que temen los adultos es perder lo que ya han perdido, la vida, por la imposición del tiempo muerto que es el futuro. Frente a eso propone Félix de Azúa el Arte o las artes, en plural, como el lugar donde se mantiene el espíritu del juego infantil, sin heroísmos absurdos. Dejando aparte las ideas del autor del Arte y  del héroe que equipara con el espíritu competitivo, y su afirmación de que los artistas no son “héroes”, sino “ejemplos”, podría decirse más sencillamente que la propia idea de muerte que el lenguaje nos impone y que los niños y los cachorros ignoran nos dice que sí que hay muerte, y que consiste en la imposición del tiempo cronometrado y convertido en una pista que nos conduce al futuro. 
 
    Concluye De Azúa enumerando algunos ejemplos literarios como la poesía de Esquilo o la de Mio Cid, que podemos leer porque son clásicos, es decir, porque aunque los autores hayan muerto siguen vivas sus palabras, son contemporáneas porque luchan contra la coacción del tiempo, y se hace eco del desconcierto que le provocaba a don Carlos Marx, al que califica como “el teólogo del neocristianismo capitalista”, que siguiéramos leyendo hoy en día a Homero o La Canción de Roldán, por ejemplo, que poco o nada tienen que ver con la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado.   
  
     Y lo más interesante es quizá la conclusión a la que llega: El arte comparte la eternidad, la anulación del tiempo, con los juegos infantiles, los cuales no se dan en la temporalidad, sino en un mundo sin muerte. Por eso comparten también su vitalidad indestructible.” Lógicamente los niños no saben todavía que son humanos y que todos los humanos son mortales y que, por lo tanto, según el silogismo aristotélico, van a morir, no saben lo que es la muerte, el futuro que les espera. En ese sentido se puede decir que no hay muerte para ellos. Estamos condenados a muerte los adultos que lo sabemos desde el momento en que somos conscientes de ello, desde que nos hacen saber nuestra sentencia a la pena capital; si lo ignoramos, como los niños y los cachorros, no hay condena: la condena es el saber.  Ya se encarga el Estado, Herodes, de recordárnoslo y suministrárnosla con la imposición del tiempo en su forma más pura, que es la del futuro. 

domingo, 29 de marzo de 2026

Falsos profetas

    El único profeta que nunca miente, como escribió, Arquíloco, es Zeus, o sea Dios, porque él formula la predicción y él hace que se cumpla su vaticinio: Zeus de los dioses el profeta más veraz, / [hace él la profecía] y la hace al fin cumplir (Ζεὺς ἐν θεοῖσι μάντις ἀψευδέστατος / [...] καὶ τέλος αὐτὸς ἔχει). 
  
     Pero en rigor no hay Zeus ni Dios que valga, por lo que no hay profetas tampoco verdaderos. El único que pudiera serlo es aquel que formulara la profecía y la hiciera cumplirse, como el que dice vas a morir y acto seguido va y te asesina haciendo que se cumpla la sentencia dictada de tu muerte. 
 
    Pero cada dos por tres hay una falsa alarma, es decir, una fementida llamada a empuñar las armas. ¿Hay motivos para preocuparse por lo que está sucediendo en el mundo? Sin duda alguna, la situación en algunos puntos del globo terráqueo es muy delicada. Cada conflicto puntual puede ser la chispa que encienda la Tercera Guerra Mundial, nos dicen. Y a la tercera, ya se sabe, va la vencida, que es definitiva.
 
    Cada dos por tres se declara una crisis para, a continuación, promulgar las medidas anticrisis que estaban previamente preparadas. 

    Y ya están los pájaros de mal agüero diciéndonos que hagamos acopio de provisiones -comida enlatada, básicamente, y agua, mucho líquido elemento, que guardemos el oro que cagó el moro y la plata que cagó la gata (la identificación del dinero y las heces es proverbial, ambas cosas son lo más genuinamente nuestro que poseemos) y nos hagamos generadores propios de energía a ser posible renovable. 
 
    La salvación está al alcance de la mano de cada uno que quiera salvarse. Solo hay que ser un poco espabilado. Llevo sesenta y tantos años, desde que aprendí a hablar y a escuchar, oyendo sistemáticamente siempre la idéntica monserga. 
 
    Es el estado de alarma permanente, la crisis, la catástrofe siempre inminente y siempre pospuesta, como el fin del mundo, que no llega porque este mundo no tiene ni principio ni fin, un horizonte apocalíptico que se posterga periódicamente como el espejismo del horizonte inalcanzable. 
  
    Si un influencer, nombre hoy del falso profeta, se equivoca en sus predicciones debería perder credibilidad, pero la cosa funciona al revés: cuantos más disparates lanza, más fólogüers consigue en sus retículas sociales, paradojas de la vida contemporánea moderna. 
 
    Mientras tanto el mundo real, sea lo que sea lo que esta expresión quiere decir, permanece en un segundo y discreto plano, confundido con el ruido de fondo de los que anuncian apocalipsis inminentes y catastróficos desastres.

sábado, 28 de marzo de 2026

'Mors Imperator'

    Mors Imperator (La Muerte es quien gobierna) es el título de un cuadro maldito de la pintora alemana Hermione von Preuschen que causó gran escándalo cuando se exhibió por primera vez en el año del Señor de 1887 en Berlín porque se interpretó enseguida como una alusión nada velada al emperador y antes rey de Prusia, Guillermo I, y una crítica política implícita y burlesca del anciano monarca que acababa de cumplir a la sazón noventa años.
  
 Hermione (1854-1918)

    Aparece el Kaiser (título que deriva, por cierto, del nombre propio Caesar de Julio César, que dio nombre a todos los emperadores venideros) como un esqueleto gigantesco envuelto en una capa de piel de armiño, que es un símbolo clásico de realeza, luciendo una corona de hierro dentada y apoyando una mano sobre un trono derribado y la otra sobre una espada, y un pie sobre el globo terráqueo. 
 
    El cuadro parece una alegoría que sugiere al espectador que los gobernantes más poderosos también están sujetos a la mortalidad como cualquiera de nosotros, como hacían las danzas medievales de la Muerte que invitaba a todos a bailar. Pero en las Danzas de la Muerte es ella la que saca a bailar tanto a los humildes como a los poderosos, siguiendo la intuición horaciana de que la pálida Muerte golpea con igual y justiciero pie los tugurios de los pobres y las torres de los reyes (pallida Mors aequo pulsat pede pauperum tabernas / regumque turris, que nuestro fray Luis de León tradujo: «Que la muerte amarilla va igualmente / a la choza del pobre desvalido / y al alcázar real del rey potente»), mientras que en este cuadro la propia Muerte es el Rey soberano, lo que sugiere también que el Poder es la muerte que mata las posibilidades que pudiera haber de vida. 
 
 Mors Imperator, Hermione von Preuschen (1887)
 
    El título latino, habida cuenta del género femenino de la palabra “mors” 'muerte' debería haber sido quizá Mors Imperatrix (Empeatriz la Muerte), pero resulta que en alemán Tod 'muerte' tiene género gramatical masculino (como en griego thánatos, a diferencia de las lenguas romances); acaso venga de ahí la confusión. 
 
    Aunque el propio emperador nonagenario dijo que no le molestaba la reflexión que proponía el cuadro, la obra fue censurada, y la Academia de Berlín la rechazó por posible “lesa majestad”. Von Preuschen, ni corta ni perezosa pero dolida por el rechazo,  alquiló un local en una céntrica calle de la ciudad para exhibir el cuadro, cobrando la entrada para verlo y ocultándolo tras unas cortinas para poder desvelarlo con gran espectacularidad. La exposición se convirtió en la comidilla de la capital y catapultó a la artista a la fama de la noche a la mañana. 
 
    Hay quien interpretó el cuadro como una premonición, porque Guillermo I falleció de hecho al año siguiente. Precisamente el año 1888 se conoce en Alemania como el «Año de los Tres Emperadores», porque cuando el hijo de Guillermo I, Federico III, ascendió al trono, padecía un cáncer terminal y falleció a los pocos meses, por lo que hubo un tercer Kaiser ese año: Guillermo II. 
 
     Pasado ya algo más de un siglo de aquello, el cuadro se exhibe ahora con todos los honores en la Alte Nationalgalerie de Berlín. Es una reflexión sobre el poder y la muerte: el poder es la muerte de la posibilidad de vivir que impone su monarquía. También puede sugerir que el poder es efímero, como las vanitates del barroco, y el memento mori. La originalidad del cuadro es que no es una calavera cualquiera la que nos apremia a gozar de la vida ante la llegada de la muerte, sino que es la propia Muerte personificada.
 
    Hay también un grabado de Ernst Barlach (1887-1938) con el mismo título.
  
 Mors Imperator, Ernst Barlach (1919)
 
     ¿Qué vemos en el grabado? En primer plano, un hombre yace muerto sobre una roca escarpada, envuelto en un largo manto, con las manos cruzadas sobre el pecho y la cabeza ligeramente reclinada hacia atrás. En el fondo, se desata una visión apocalíptica: un grupo de jinetes espectrales galopa violentamente entre nubes y viento huracanado, aludiendo vagamente a los cuatro jinetes del apocalipsis, y especialmente al cuarto, que es la Muerte. Uno de ellos levanta en alto un medallón, estandarte o quizá moneda que resplandece como un sol con una calavera claramente visible.

     El grabado está fechado en 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, en la que él mismo había participado como voluntario. La guerra transformó profundamente a Ernst Barlach: de un inicial entusiasmo patriótico pasó a un pacifismo radical y a una visión crítica de la destrucción masiva, por lo que su «Mors Imperator» es una denuncia clara de la guerra: la Muerte ya no es una figura neutral o inevitable, sino un emperador, un comandante supremo que dirige a sus tropas de jinetes apocalípticos y siega vidas humanas. El cadáver en primer plano representa al soldado desconocido caído en combate (o a la humanidad víctima), mientras que la cabalgata detrás simboliza la maquinaria implacable de la muerte organizada, la guerra moderna que avanza como un ejército sin rostro. No solo muestra la muerte de un hombre cualquiera, sino la muerte como poder político y militar que cabalga sobre la humanidad. En pleno periodo de entreguerras, Barlach advierte que la Muerte se ha coronado emperatriz y que sus ejércitos siguen galopando. 

Autorretrato, Ernst Barlach (1928)     

    En el lienzo de Hermione von Preuschen la imagen es monumental y teatral: la Muerte no es un ser pasivo que nos invita a bailar, sino un soberano activo que impone su poder absoluto, derrocando todo poder terrenal. El mensaje central es la transitoriedad del poder, la fama y los imperios: por muy grandioso que sea un trono o un emperador, la Muerte es el verdadero gobernante universal. Con el mismo título y con el mismo tema central, Barlach denuncia la muerte masiva organizada por el Estado y su maquinaria de guerra moderna. Ya no es un solo esqueleto emperador, sino un general al frente de un apocalipsis. 

viernes, 27 de marzo de 2026

Bagatelas

Te rompen las piernas y te venden unas muletas para poder caminar solucionando el problema que te han causado, y deberías, dicen, estarles encima agradecido.
 
Pasamos media vida haciendo planes para el porvenir y labrando un futuro para nuestros planes, y lo que pasa ahora, mientras tanto, se nos escapa de las manos.
 
Estos días azules y este sol de la infancia. Murió Antonio Machado, el poeta, pero quedan, vivas, sus palabras: el azul de los días, los soles de la infancia.
 
Jugando con las oposiciones fonológicas al modo del poeta Efraín Jara Idrovo se podría decir que el tiempo pasa, pesa, pisa, posa y pusa, sea esto lo que sea.
 
Perder el tiempo es un pecado grave según la ética protestante, porque el tiempo es dinero que cuesta trabajo ganar y sirve para generar un futuro en efectivo.
 
El fotógrafo, so pretexto de capturar el momento -detente, instante, eres tan bello, Fausto dixit- dispara una instantánea y mata con la foto al ave que volaba.
 
¿Como sabe el cerezo que ha llegado la primavera y que, por lo tanto, ha de florecer? ¿Cómo lo sabe el mirlo, que se ha puesto a cantar en la rama de repente?
 
Ahora que empieza en el hemisferio norte del globo terráqueo la primavera boreal, comienza simultáneamente en el hemisferio sur el otoño austral, y viceversa.
 
¡RENFE, la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, crea una filial de autobuses para cubrir por carretera incidencias debidas a obras o retrasos de los trenes!
 
El sistema, al igual que la cucaracha de la canción, ya no puede funcionar porque no tiene, porque le falta, dada la creciente escasez, combustible que quemar.
 
¿Orgullo de ser español? Más que vanagloriarse habría que avergonzarse de ser lo que se sea: no nacemos españoles, nos hacemos o, mejor, nos hacen a la fuerza.
 
El patriotismo según Samuel Johnson es el último refugio de un canalla. Dicen que se refería al falso. El verdadero consiste en odiar las patrias existentes.
 
La inmoralidad de la moralina consiste en decir no a la guerra ilegal, porque así se legaliza la idea de la guerra, se le da carta de naturaleza y justifica.
 
Habría que contrarrestar la Operación Furia Épica, la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Irán, con Furia Lírica, la ofensiva poética de Orfeo.
 
No voto porque albergo la íntima satisfacción de no tener que arrepentirme como la mayoría de la gente de lo votado, legitimando a más la dictadura democrática.
 
 
¿Cuál es la sustancia que da entidad a las cosas y a las personas? Sin duda alguna, el dinero, que hace que todo sea por su valor monetario intercambiable.
 
 No es políticamente correcto llamar gordo a un gordo, o negro a un negro, pero sí mujer a un hombre con pene y testículos que se autopercibe tal como mujer.  
 
A la mayoría democrática no le importa vivir engañada porque su única preocupación es que la vida cotidiana continúe como si no pasara nada, sin perturbaciones.
 
El Estado, que con sus poderes legislativo, ejecutivo y judicial es uno y trino como Dios, nos controla con el ojo panóptico de la Inteligencia Artificial. 

jueves, 26 de marzo de 2026

La canción de los cuatro poderes

    Merece la pena rescatar del olvido esta canción de los cuatro poderes (Pero al cuarto no) que Chicho Sánchez Ferlosio cantó a palo seco y en directo en un programa de televisión sobre los cantautores en 1993 presentándola de la siguiente manera: Esta es una canción sobre la división de poderes. Todo el mundo sabe lo de Montesquieu del poder legislativo, ejecutivo y judicial, y también todo el mundo sabe que se llama el cuarto poder a la prensa. Es una canción que hice hace un año y que bueno pues ahí está, yo no estoy descontento de haberla hecho aunque no se haya publicado. 
 
 
    Posteriormente la cantó con acompañamiento de piano y la voz de Rosa Jiménez en una actuación en directo, que ha acabado incluyéndose y publicándose en el disco póstumo “La última noche en el Círculo de Bellas Artes” (2022). 
  

    La letra muy oportuna entonces, cuando tanto se hablaba del conflicto entre los tres poderes del Estado, y de la libertad de expresión de la prensa, el cuarto poder, que podía contrarrestarlos, dice lo siguiente: Yo iba mirando la enciclopedia / y hallé una regla que no está mal: / separar el legislativo, / el ejecutivo y el judicial. / Y pensaba yo, y pensaba yo / que en mi tierra de alguna forma / la antigua norma se quebrantó. / Y el segundo acalló al primero, / amarró al tercero y al cuarto no, / pero al cuarto no, pero al cuarto no. / El segundo acalló al primero, / amarró al tercero y al cuarto no. / No me parece que vayan hacia / la democracia que yo soñé. / Solo siento mucho recelo, / poco consuelo, ninguna fe, / porque digo yo, porque digo yo / que al fundirse los tres en uno / quizá ninguno sobrevivió. / Y el segundo acalló al primero, / amarró al tercero y al cuarto no, / pero al cuarto no, pero al cuarto no. / El segundo acalló al primero, / amarró al tercero y al cuarto no. / Por eso busco por los diarios / y por las radios mi libertad / con cuidado de que en la tele / no se me cuele la autoridad, / porque ya se vio, porque ya se vio / que a despecho de tanta euforia / la vieja historia se repitió. / Y el segundo acalló al primero, / amarró al tercero y al cuarto no, / pero al cuarto no, pero al cuarto no... 
 
 
    ¡Qué lástima que el cuarto poder, contra lo que cantaba el inolvidable Chicho, haya sido también al cabo de los años acallado como el primero, y amarrado como el tercero por el segundo, por el ejecutivo, que no es tanto el gobierno democrático de turno que nos toque padecer en cada momento, que es bastante superficial y a fin de cuentas también es un mandado, como nosotros, sino por el ejecutivo supremo, que es realmente quien manda y gobierna por encima de todos los Estados! 
  
    John Swinton (1829-1901), periodista y editor de The New York Times, escribió esto sobre su profesión: El oficio de un periodista [neoyorquino, dice él, pero da igual el gentilicio que le pongamos] es distorsionar la verdad, mentir descaradamente, pervertir, vilipendiar, adular a Mammón y vender su país y su raza por su pan de cada día, o por algo parecido: su salario. Ustedes lo saben, y yo lo sé. ¡Y qué tontería brindar por una "prensa independiente"! Somos las herramientas y vasallos de los ricos que mueven los hilos entre bastidores. Somos marionetas. Ellos tiran de la cuerda y nosotros bailamos. Nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestras vidas, nuestras posibilidades, todo es propiedad de otros. Somos prostitutas intelectuales
 
    Si sustituimos el arcaico nombre arameo y bíblico de Mammón por el sistema político y económico que representa, esto es, el capitalismo, o más sencillo todavía, el Dinero, y prescindimos de la alusión a la venta del país y la raza por el pan de cada día, a saber lo que quiso decir Swinton con eso, nos explicaremos la actitud que la mayoría del gremio de periodistas mantuvo por ejemplo entre nosotros a lo largo y ancho de la pandemia del virus coronado, así como durante la invasión rusa de Ucrania que vino a sustituirla acaparando todos los titulares y medios de información, y el 'conflicto' actual interminable en Oriente Próximo, y la crisis del petróleo que conlleva y la exaltación ecológica de las energías renovables en medio del cambio climático. 
 
    El cuarto poder, la prensa, mantiene un discurso único y monocorde que tacha de “desinformación” (misinformation en la lengua del Imperio) y censura y acalla los pocos vestigios de crítica que pudieran asomar porque está hoy en día sometido a otro poder, al poder del Capital que la publicita y subvenciona. 
 
    En cuanto a la pandemia de Dios, habría que revisitar la hemeroteca para encontrar las mentiras sobre el origen, la letalidad, el contenido y eficacia de las milagrosas inoculaciones y su ausencia de efectos secundarios, es decir, de muertes y enfermedades que vinieron a corroborar aquello de que resultó mucho peor el remedio que la enfermedad que decía combatir. 
 
 

     Sobre las guerras y conflictos, los periodistas, que probablemente no creen en su fuero interno las mentiras de los políticos, las repiten sin embargo haciéndose eco de la propaganda gubernamental palabra por palabra, aunque según su código deontológico no deberían transmitir algo que saben intrínsecamente mentiroso. 
 
    Sobre la exaltación ecológica se nos dice y hace creer que nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, somos responsables del calentamiento global por la "huella de carbono" que dejamos cuando respiramos, aunque la mayoría de la contaminación provenga de otro lado, y aunque el C02 sea la base de toda vida vegetal y las predicciones apocalípticas de los últimos cincuenta años como la desaparición de los casquetes polares y demás hayan resultado falsas, con lo que la ecología se ha revelado como una herramienta 'científica' de dominación. 
      Los medios de comunicación tradicionales ya no difunden información, sino la voz de su amo, son instrumentos de la sagrada comunión con ruedas de molino a modo de hostias consagradas. Transforman las narrativas oficiales en "hechos establecidos y consumados" y luego acusan de "desinformación" a todos los que cuestionan el relato oficial: cuando los medios de (in)formación apesebrados y los llamados verificadores de hechos distorsionan la calidad de la información contaminándola. La gente sabe perfectamente que los principales medios radiotelevisivos son parciales, por lo que muchos obtienen sus noticias principalmente de recursos alternativos, principalmente internet, surgido hace treinta años. De ahí el interés del poder ejecutivo por censurar las redes, acusándolas de máquinas de fango y bulos y restringir su acceso a los menores de edad, imponiéndonos a todos la identidad digital.