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sábado, 4 de abril de 2026

Teocracias

    El argumento que sostienen algunas almas cándidas e ingenuas de que Occidente -léase los Estados Unidos de América- lucha contra los regímenes fundamentalistas religiosos, léase teocracias, parece cada vez que pasa un día que pasa más ridículo y cae por su propio peso al mínimo análisis lógico que se haga.
 
     Mientras algunos acusaban a Irán de fanatismo e integrismo religioso musulmán de sumisión a Alá, que eso es lo que quiere decir islam, una veintena de pastores evangélicos y líderes religiosos cristianos, procedentes de distintos puntos de los Estados Unidos, imponían en el Despacho Oval de la Casa Blanca las manos sobre el presidente elegido democráticamente, invocando sobre él que se derramara «la gracia y la protección divinas», a modo de ritual para desear el éxito de Estados Unidos en la guerra contra Irán y su operación Furia Épica que el Ejército norteamericano despliega en el país persa no sin la colaboración y acicate de las Fuerzas de Defensa del Estado divino de Israel. 
 
    Los líderes religiosos realizaron una plegaria conjunta con el presidente. El pastor evangélico que dirigía la plegaria, colocó durante el acto su mano sobre el hombro del presidente norteamericano, mientras otros pastores también hacían lo propio en un gesto de imposición de manos. El mandatario, por su parte, sentado sobre el trono de su despacho, cerraba los ojos y parecía meditar profundamente en una actitud poco habitual en él de recogimiento interior, vídeo que fue difundido por el propio equipo presidencial con el siguiente comentario: «Dios bendiga a los Estados Unidos». 

    No es un episodio aislado, sino un acto mesiánico en el que el presidente de los Estados Unidos parece recibir la bendición de la gracia divina sobre su persona. El mandatario norteamericano había creado, mediante un decreto ejecutivo firmado en febrero del año pasado, una Oficina de Fe específica en la Casa Blanca. Para dirigirla, nombró a una tal Paula White, consejera espiritual y telepredicadora estadounidense, autora de varios libros y líder del movimiento carismático o neopentecostalista, conocida por su participación en las dos administraciones presidenciales del presidente norteamericano, la cual al parecer habló en lenguas desconocidas durante una retransmisión en directo en víspera de las elecciones de 2020 invocando “«refuerzos angelicales de África y Sudamérica» para asegurar la victoria del candidato. En ese mismo ámbito eclesiástico, las «prayerwalking» —marchas colectivas contra los espíritus malignos— y los exorcismos masivos son prácticas habituales.
 
    Esta mujer, hace escasos días, durante un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca con más de cien líderes religiosos, comparó al actual inquilino de la Casa Blanca con el propio Jesucristo. Textualmente dijo: «Has sido traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón familiar que nos mostró Nuestro Señor y Salvador». Y aún más, aprovechando la Semana Santa y santificación de la semana judeocristiana veterotestamentaria: «Puesto que Él resucitó, tú también te has levantado».

     La consejera espiritual oficial del presidente de la primera potencia mundial comparó al jefe de Estado con Cristo redivivo. También estaba presente en el acto el obispo católico Robert Barron, uno de los que cuenta con más fólogüers o seguidores en los Estaods Unidos, y que ya ha sido anunciado como orador para el 17 de mayo en el acto solemne en el que el presidente y ayatolá cristiano volverá a consagrar oficialmente a Estados Unidos como “una nación bajo Dios”. El obispo católico se limitó a aplaudir. Era su forma ruidosa de asentimiento, mientras la oratriz comparaba al presidente con Nuestro Señor Jesucristo. 
 
    Recordemos la frase que aparece en los billetes y monedas del dólar estadounidense: "In God We Trust", que se traduce como "En Dios confiamos" o mejor “En Dios tenemos fe”, que es el lema oficial de los Estados Unidos, adoptado por ley en 1956 según informa la inevitable Güiquipedia, y que se incluye en todas las denominaciones para reafirmar la fe religiosa en la herencia y la moneda, que es el futuro del país.
 
 
     No perdamos, pues, de vista que Occidente -léase los Estados Unidos de América, esa excrecencia de la vieja Europa- es una teocracia y un régimen fundamentalista religioso moderno, monoteísta, como aquel otro, mucho más arcaico, contra el que dice combatir con épico furor y la ayuda del León Rugiente de esa otra teocracia no menos arcaica, que es la sionista del Pueblo Elegido del Israel. 
 
    Y no vamos a decir aquí que, como sugiere la viñeta de El Roto, "esto no lo arregla ni Dios" -¡esto no lo arreglo ni yo!, reza la viñeta, dado que es Dios quien habla en primera persona, que es la primera de la Trinidad-, sino que esto lo ocasiona y por lo tanto no lo puede arreglar el propio Dios, se llame Dios, Yahvé, Alá, o  como quiera que se llame, cuando su advocación más moderna y su nombre más verdadero es Mammón.  
 

 

1 comentario:

  1. El imperialismo estadounidense con su feroz deseo de hegemonía ha hecho de la maquinación de la guerra, territorial, comercial, financiera, híbrida, cognitiva, por delegación o movilización terrorista, su principal activo, reduciendo el mundo a un campo de explotación, terror y exterminio donde poder llevar a cabo las mayores barbaridades concebibles. Desde, Corea, Japón, Vietnan, sus fructíferas y sangrientas dictaduras latinoamericanas, sus amados nacionalismos eslavos y demás operaciones por Europa a la larga orquestación de alianzas terroristas, ya sea con sionistas o sauditas, en Oriente Medio. Y resulta que la pericia y habilidad adquirida en tal maquinación, según los medios de formación, es el gran valor teológico y civilizatorio de occidente, lo que le ha permitido ser campeón del crimen internacional y el asesinato político 'inteligente' que son los últimos logros en el terrorífico horizonte tecnológico, con su característica y figurativa superioridad moral y ya ineludible y difícilmente igualable barbaridad de ese saber hacer ecuménico occidental.

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